Sáb, 20 Jul 2024 05:45 AM

La NPB necesita estadios nuevos para poder progresar

 

El Estadio Tomateros de Culiacán no tiene nada que envidiarle a un parque de Grandes Ligas

 

   Uno de nuestros seguidores nos comentó recientemente que, en su opinión, la Liga Mexicana del Pacífico supera ya a la NPB en infraestructura, luego de estrenar en años recientes varios estadios que no tienen nada que envidiarle a los de las Grandes Ligas.

 

   Al principio, tal aseveración nos pareció exagerada, pero después de analizarlo mejor nos dimos cuenta de que desvela una de las grandes carencias de la pelota nipona. Es innegable que los estadios japoneses, a pesar de ser de muy buena calidad, ya están viejos, al menos en su gran mayoría.

 

   A la fecha de hoy, sólo 3 de los 12 estadios que se utilizan regularmente en el circuito fueron construidos en el presente milenio: el Estadio Mazda de Hiroshima (2009), el Parque Rakuten Seimei de Sendai (reconstruido en 2005) y el Sapporo Dome (2001), que no coincidentalmente son los 3 mejores de la liga.

 

El Parque Rakuten Seimei de Sendai es el mejor de Japón en la actualidad

 

   El Parque Rakuten es probablemente el mejor porque posee una gran variedad de opciones para disfrutar del partido, que incluyen cabinas privadas de lujo, varios tipos de asientos para ver el juego en grupos, en parejas e individualmente, además de excelente comida y un parque detrás de las gradas del jardín izquierdo que posee una rueda giratoria.

 

   La arquitectura y los servicios disponibles en el Estadio Mazda de Hiroshima son muy similares a esos y el Sapporo Dome, construido para el Mundial de fútbol 2002, cuenta con un diseño de clase mundial.

 

   No obstante, el resto de los estadios de Japón data de los años 90, 80, 70 e incluso de la década de 1920, por lo que sin duda ya va siendo hora de que sean reemplazados por otros nuevos o al menos renovados de manera drástica.

 

El Estadio Koshien, inaugurado en 1924, es el más antiguo de Japón

 

   El Estadio Koshien de Nishinomiya, inaugurado en 1924, es el equivalente al Wrigley Field de Chicago o el Fenway Park de Boston. Es decir, es un parque icónico que representa el más grande emblema del béisbol japonés, por lo que resulta imposible deshacerse de él.

 

   En realidad, no hace falta porque ha sido renovado en varias ocasiones y sigue siendo el de mayor capacidad en toda la NPB (47 mil espectadores), por lo que mantenerlo como está es una buena idea. Además, se trata de un lugar muy querido por los fanáticos.

 

El Estadio Meiji Jingu de Tokio es uno de los menos atractivos de la NPB

 

   El que sí representa una piedra de tranca es el Estadio Meiji Jingu de Tokio, sede de las Golondrinas de Yakult. Construido en 1925, también se trata de un parque de mucha tradición en Japón, sobre todo en lo que se refiere al béisbol universitario.

 

   Sin embargo, está muy atrasado en lo que a tipos de asientos se refiere y además posee la limitación de que sigue siendo utilizado para el béisbol universitario, por lo que el propio equipo de Yakult no puede practicar en él antes de sus juegos como local.

 

   Por esa razón, no habría ningún problema en que el equipo lo abandonase para empezar a jugar en un parque nuevo. En años recientes, se ha considerado la opción mudarlo al Estadio Hard Off Eco de Niigata, que fue inaugurado 2009 y posee una buena infraestructura capaz de albergar 30 mil aficionados, pero los fanáticos del club se han opuesto a la idea porque prefieren que continúe jugando en Tokio.

 

   El problema es que éste no tiene el capital para construirse un parque nuevo ni tampoco existe un lugar en donde hacerlo en una ciudad que ya está sobrepoblada, por lo que por descarte no le queda otro remedio que quedarse donde está.

 

Los Estadios de MLB son construidos con dinero público, por lo que sus equipos no tienen que gastar el suyo

 

   Esa es una de las grandes diferencias que existen entre la NPB y las Grandes Ligas. Mientras que en los Estados Unidos los equipos pueden chantajear a sus ciudades y obligarlas a construirles parques de primera categoría pagados con los impuestos de sus habitantes y sin que éstos tengan que invertir su propio dinero, en Japón eso no es posible.

 

   Primero y principal, pocos equipos generan los ingresos suficientes como para construirse sus propios estadios, por lo que todos terminan alquilando los que ya fueron construidos por las ciudades en las que juegan.

 

   Segundo, son las ciudades las que toman la iniciativa de construir sus propios parques con la esperanza de que algún equipo profesional los alquile y termine pagando la mayoría de sus gastos, además de ceder también buena parte de sus ingresos de taquilla, artículos y comida.

 

   Al menos 7 de los 12 equipos de la NPB se verían beneficiados con un estadio nuevo, debido a la vejez o la limitada capacidad de asientos que poseen los que están utilizando actualmente, pero por las razones que acabamos de mencionar ese escenario luce casi imposible.

 

Nippon Ham tendrá a partir de 2023 un estadio de clase mundial

 

   Los Luchadores de Nippon Ham, por ejemplo, están demostrando que cuando se quiere, se puede. Cansados ya de la alta renta que están pagando al Sapporo Dome y de ver cómo éste se queda con la mayoría de sus ganancias, decidieron construir su propio parque.

 

   El proyecto fue aprobado recientemente en la ciudad de Kita-Hiroshima, a las afueras de Sapporo, y se espera que esté listo para la campaña 2023. Será una joya arquitectónica que contará con un techo removible, grama natural, una pared de vidrio de 70 metros de altura y una capacidad de 35 mil aficionados.

 

   El objetivo del equipo, que está pagando el proyecto con su propio dinero, es no sólo contar con una sede de clase mundial, sino también maximizar las ganancias de sus juegos como local, que en este momento se quedan en buena medida en las arcas del Sapporo Dome.

 

DeNA le está agregando asientos a su estadio fuera de la edificación original

 

   Lamentablemente, no todos los equipos de Japón cuentan con la misma disponibilidad de terreno para hacer realidad sus sueños de erigir su propio parque. Las Estrellas de DeNA, que cuentan con uno de los estadios más pequeños del país, son un perfecto ejemplo de ello.

 

   El conjunto de la Liga Central ha venido aumentando su rendimiento deportivo y la asistencia de sus fanáticos al Estadio de Yokohama desde que la Compañía DeNA tomó las riendas del mismo en 2012, por lo que el parque de 40 años de edad ya le queda corto.

 

   El problema es que no hay espacio en Yokohama para construir uno nuevo y tanto la Compañía DeNA como los fanáticos desean que el club se mantenga jugando en la ciudad, por lo que no resulta fácil apelar a la opción de construirlo en otra localidad.

 

   Los Leones de Seibu, cuyo estadio es uno de los más incómodos de Japón y se acerca ya a los 40 años de edad, tienen mejores posibilidades de edificar un escenario nuevo.

 

   El MetLife Dome está ubicado en Tokorozawa, a las afueras de Tokio, y forma parte de un parque que también cuenta con canchas de golf que pertenece al Grupo Inmobiliario Seibu, que es dueño del equipo.

 

   Eso quiere decir que el club cuenta ya con el terreno para erigir un estadio nuevo y el respaldo de una compañía matriz que se especializa en construcción, pero lamentablemente no con el capital para hacer realidad esa aspiración.

 

   El Grupo Seibu se ha visto envuelto en varios escándalos corporativos en la última década y sus finanzas no son lo suficientemente sólidas en este momento como para desarrollar un proyecto de tan alto calibre.

 

El MetLife Dome es el estadio más incómodo de Japón

 

   El estadio del equipo fue construido originalmente sin techo, pero en 1997 se decidió agregarle uno, por lo que en realidad no es un domo sino un parque con techo y eso hace que el calor quedé atrapado debajo de él en el verano y el frío en el invierno, lo que lo hace insoportable para los fanáticos. Sería ideal reemplazarlo con un parque nuevo, pero eso parece imposible que ocurra en este momento.

 

   El Tokyo Dome, el Nagoya Dome, el Kyocera Dome de Osaka y el Yafuoku Dome de Fukuoka son parques de entre 20 y 30 años de edad que sin duda necesitan ser renovados o reemplazados, pero como ya explicamos anterioremente eso es más fácil decirlo que hacerlo.

 

   No obstante, en algún momento tendrá que venir el cambio porque la necesidad de construir un estadio nuevo no podrá ignorarse más.

 

   Ya sea tomando la decisión de mudarse a otra localidad de manera permanente, o incluso de manera temporal mientras se destruye el parque actual y se construye uno nuevo en el mismo sitio, tendrá que ocurrir.

 

   Para poder progresar como liga y sacar provecho de los récords de asistencia que ha estado imponiendo en los últimos años, la NPB tendrá que erigir nuevos estadios en el futuro cercano para poder decir entonces que su infraestructura es de clase mundial.

 

   Nippon Ham ya dio el primer paso en esa dirección. Sólo falta que el resto de los equipos se le unan en esa misión.