Mar, 09 Ago 2022 22:44 PM

El alto riesgo de apostar por Masahiro Tanaka

   La casi segura partida a las Grandes Ligas del lanzador japonés más codiciado del momento, el derecho de las Águilas de Rakuten Masahiro Tanaka, está a punto de desatar una guerra despiadada entre los clubes de las mayores para hacerse con sus servicios.
 
   Diversos rumores indican que los Yanquis de Nueva York están dispuestos a invertir hasta 150 millones de dólares en él, mientras que los Dodgers de Los Ángeles, los Cachorros de Chicago y otros cuantos conjuntos más están dispuestos a competir con ellos.
 
   No obstante, lo que todos esos equipos parecen ignorar es la semejanza extrema que existe entre las personalidades y los estilos de juego de Tanaka y otro lanzador nipón a quien nadie teme tildar en este momento de fracaso estrepitoso: Daisuke Matsuzaka.
 
   Tanaka tiene el talento, la preparación física y el espíritu competitivo necesarios para jugar en las mayores, pero también una fuerte personalidad marcada por la terquedad y una debilidad que muy pocos parecen tomar en cuenta: su poca capacidad de adaptación al entorno foráneo.
 
   Su máximo atractivo proviene de sus números, que a pesar de no poder traducirse literalmente al entorno de la Gran Carpa no dejan de ser impresionantes.
 
   En las 7 temporadas que ha disputado en Japón con Rakuten su marca es de 99-35, con 1.238 ponches y una efectividad de 2.30 en 1.315 entradas lanzadas. Adicionalmente, el serpentinero de 25 años ha tenido un récord ganador en todas y cada una de esas 7 campañas y ha registrado una efectividad inferior a 1.87 en las últimas tres, además de ganar el Premio Sawamura (el equivalente japonés al premio Cy Young) en dos ocasiones.
 
   Por si esto fuera poco, este año se convirtió en el primer abridor en la historia de la NPB en terminar una temporada invicto, tras dejar una increíble marca de 24-0 y la quinta efectividad más baja de la que se tenga registro, 1.27, cifras que prácticamente le garantizan el galardón al Jugador Más Valioso de la Liga del Pacífico.
 
   Sin embargo, como acabamos de mencionar su perfil es demasiado similar al de Matsuzaka y teniendo en cuenta como terminó el contrato multimillonario que éste firmó con los Medias Rojas de Boston en 2007 los clubes de las mayores deberían pensarlo mucho antes de apostar por él, en especial si tienen que pagar una alta suma de dinero sólo por su traspaso.
 
   En una columna anterior ya explicamos algunas de las razones por las que creemos que Tanaka no tendrá éxito en las Grandes Ligas, pero vale la pena mencionarlas de nuevo aquí, ahora con más detalles.
 
   Primero, y al igual que Matsuzaka, Tanaka es cien por ciento japonés. Su mundo gira en torno al ritmo de trabajo que se ha acostumbrado a seguir en la NPB y en las pocas veces que se ha visto obligado a jugar en un entorno foráneo, como en el Clásico Mundial de Béisbol a principios de este año, no ha podido adaptarse bien al mismo.
 
   En Japón, Tanaka está acostumbrado a lanzar sólo una vez por semana, realizar alrededor de 140 lanzamientos por partido, promediar 6 juegos completos por temporada y quedarse en la lomita hasta que él mismo lo decida. En la Gran Carpa, será casi imposible que haga cualquiera de estas cosas.
 
   La expectativa del equipo que lo contrate será que lance cada 4 o 5 días, que es algo que nunca ha hecho en su carrera y que promete desgastarlo mucho físicamente, en especial con lo atareado que es el calendario de viaje en Norteamérica.
 
   Adicionalmente, sus aperturas estarán limitadas a 120 lanzamientos cada una, independiente de la situación. Los lanzadores japoneses son en general muy disciplinados y siempre dicen estar contentos de hacer lo que les indique su manager, pero este no es el caso de Tanaka, que más bien está acostumbrado a decidir cuando entra y cuando sale de un juego.
 
   El ejemplo más claro de esta situación es su actuación en el sexto juego de la Serie de Japón el pasado 2 de noviembre. A pesar de tener claros problemas sobre la lomita y de ceder 4 carreras después de estar en ventaja, decidió quedarse en el juego y lanzar completo.
 
   En total, realizó 160 lanzamientos, un nuevo récord personal, y limitó el daño a sólo 4 anotaciones, pero su esfuerzo fue inútil pues su equipo terminó perdiendo. Su manager dijo que no lo sacó mporque él insistió en quedarse y, para colmo, tampoco le impidió entrar a lanzar en relevo al día siguiente. En las mayores jamás podrá darse ese lujo.
 
   Tanaka trabaja apenas con 4 lanzamientos: una recta que normalmente está entre 92 y 94 millas por hora, una recta de dedos separados, una slider y una curva. Ninguno de ellos puede calificarse de extraordinario, pero éste sabe cómo mezclarlos.
 
   Sin embargo, su espíritu competitivo es lo que se considera como su mejor virtud y éste no va a poder ayudarlo mucho en un ambiente en el que el número de lanzamientos cuenta más que el corazón o la garra del lanzador.
 
   Al final, todo se reducirá a su capacidad de adaptación a las Grandes Ligas y por lo que ha demostrado hasta ahora simplemente no está en capacidad de tener éxito en ese aspecto.
 
   Yu Darvish, que tiene un mayor repertorio y es mucho mejor lanzador que él, llegó a la Gran Carpa queriendo ser uno más del montón y buscando adaptarse al resto de sus compañeros de la manera más sutil posible.
 
   Además, Darvish lanzaba cada 5 días en Japón, practicaba en secreto utilizando la pelota oficial de las mayores y trataba de entrenar siguiendo los regímenes que normalmente se utilizan en Norteamérica. Esto, sin contar que su padre es iraní, habla muy bien el inglés y conoció a su madre en los Estados Unidos, por lo que desde pequeño ha contado con una influencia foránea en su vida.
 
   Tanaka, por el contrario, pasó mucho trabajo en el Clásico Mundial utilizando la pelota oficial de las Grandes Ligas y no viajará a los Estados Unidos pensando en ser uno más del montón y en hacer lo que le diga su manager, sino que esperará que lo dejen seguir su propia rutina y hacer lo que está acostumbrado a hacer en su país.
 
   En este aspecto, al igual que Matsuzaka en su momento, sufrirá los devastadores efectos del choque cultural y lo más seguro es que éstos terminen por ponerle punto y final a su carrera en las mayores en un período relativamente corto.
 
   No se debe pasar por alto, después de todo, que una buena parte de su éxito este año se debió a que, debido al momento en que empezó a lanzar, nunca le tocó enfrentarse a los mejores lanzadores de los equipos rivales y a que muchos bateadores que enfrentó simplemente le tenían miedo y se daban por vencido antes de pararse sobre el plato.
 
   Este no va a ser el caso en las Grandes Ligas, donde enfrentará a buenos lanzadores en la mayoría de sus aperturas y ningún bateador rival le tendrá el más mínimo miedo a la hora de verlo sobre el montículo.
 
   Con todo esto no queremos decir que Tanaka sea un mal lanzador. Todo lo contrario, es un gran lanzador y sin duda es emocionante verlo en acción sobre el montículo. Lo que queremos resaltar aquí es que su perfil como jugador está hecho a la medida de la NPB, no de las Grandes Ligas.
 
   Si decide quedarse y continuar su carrera en Japón, seguramente impondrá una serie de marcas que en el futuro le valdrán su entrada al Salón de la Fama local. Pero si decide irse a las mayores, como todos esperan que lo haga muy pronto, ese perfil que funciona de una manera tan extraordinaria en la NPB no podrá tener el mismo éxito en MLB.
 
   Es posible que éste logre hacer los ajustes necesarios para ganarse un puesto en la Gran Carpa, pero insistimos, todo lo que vemos en él nos indica que ese no será el caso.
 
   ¿Deberían evitar los equipos de las Grandes Ligas contratarlo? No creemos que ese deba ser el veredicto en este caso, pero sin duda deberían analizar muy bien las condiciones bajo la cuales tendrán que contratarlo.
 
   Lo que sí está claro es que pagar 75 millones de dólares sólo por negociar con él, como se dice que están dispuestos a hacer los Yanquis de Nueva York bajo el Sistema de Traspasos, es una inversión demasiado riesgosa para nuestro gusto.
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