Mar, 09 Ago 2022 18:53 PM

Kaneko es el heredero de Tanaka, no Maeda

   Cuando Masahiro Tanaka partió para las Grandes Ligas luego de la histórica temporada que registró en 2013, el consenso general fue que el heredero del título de mejor lanzador de la NPB sería el derecho de los Carpas de Hiroshima Kenta Maeda.
 
   Debido a su juventud, potencial y gran actuación con la selección japonesa en el Clásico Mundial de Béisbol 2013, Maeda es el candidato ideal para ocupar ese puesto, pero en términos reales eso no es lo que ha ocurrido.
 
   A pesar de su bajo perfil y de la mala suerte que ha acompañado su carrera hasta ahora, el verdadero heredero del rol de mejor lanzador del béisbol japonés es el derecho de los Búfalos de Orix Chihiro Kaneko, quien posee la segunda mejor efectividad (1.25) de la liga en este momento y supera a Maeda (2.22) por casi un punto en ese departamento.
 
   La gran diferencia entre ambos es que Kaneko tiene 30 años y Maeda sólo 26, por lo que no luce tan atractivo para los scouts de las Grandes Ligas, pero salvo eso lo supera en la mayoría de los departamentos de su posición.
 
   Adicionalmente, como ya lo mencionamos, su carrera ha estado acompañada por la mala suerte, por lo que su nombre no ha resaltado tanto como merece, pero en este momento no cabe duda de que se trata del mejor lanzador de la NPB.
 
   Su apertura de hace un par de días ante los Gigantes de Yomiuri en el Kyocera Dome de Osaka es un fiel reflejo de lo que ha sido su carrera hasta ahora. No permitió hits ni carreras y ponchó a 11 bateadores en 9 entradas completas, pero se fue sin decisión debido a que sus compañeros de equipo no fueron capaces de darle el respaldo ofensivo que necesitó para ganar y hacer historia.
 
   Orix tiene en este momento el mejor récord de todo el béisbol japonés (32-20-0, .615), pero aun así la marca de Kaneko, que es el as del equipo, es de 4-3, mientras que la de su joven compañero de rotación Yuki Nishi es de 8-1.
 
   Esto se debe, en parte, a que al primero le toca enfrentar casi siempre al as de los conjuntos rivales, lo que disminuye sus posibilidades de triunfo, pero también a la mala fortuna de no contar siempre con el respaldo ofensivo que sus compañeros sí le han dado al segundo.
 
   Kaneko lideró el año pasado la NPB en ponches (200) y entradas lanzadas (223.1) y fue segundo en victorias (15) y efectividad (2.01), pero su gran esfuerzo y sus probabilidades de alzarse con el Premio Sawamura al mejor lanzador del año fueron opacados por la histórica campaña de Tanaka, que al final se quedó con todos los premios disponibles.
 
   Incluso en 2010, cuando lideró al béisbol japonés en triunfos (17) y estuvo entre los líderes de la mayoría de los departamentos de pitcheo, el Premio Sawamura fue a parar a manos de Maeda, quien se llevó la triple corona de los lanzadores en la Liga Central.
 
   No obstante, las 9 temporadas de experiencia que ya acumula en la NPB le han dado la madurez y la consistencia necesarias para afianzarse como el mejor de su posición en la liga, por lo que es muy probable que a finales de este año le solicite a su club que lo ponga a la venta a los equipos de las Grandes Ligas a través del llamado Sistema de Traspasos.
 
   Incluso en ese momento es posible que vuelva a ser opacado por Maeda, quien también se espera que sea puesto a la venta y además se convierta en el centro de atención de los equipos estadounidenses debido a su juventud y potencial, pero eso no le impedirá ganarse un cupo en la Gran Carpa.
 
   Kaneko no posee la versatilidad de Yu Darvish ni tampoco la aguerrida personalidad de Tanaka sobre el montículo, sino un perfil más sutil que se asemeja mucho al de otro gran lanzador japonés que también está teniendo éxito en las Grandes Ligas: Hisashi Iwakuma.
 
   Su recta apenas alcanza las 90 millas por hora y a pesar de que es capaz de realizar 7 lanzamientos distintos (recta, recta de 2 costuras, cambio, curva, cutter, tenedor y slider), no puede decirse que ninguno de ellos sea extraordinario. Sin embargo, su valor proviene de su gran control y de saber mezclar esos lanzamientos para retirar a los bateadores rivales.
 
   Todavía le falta completar una temporada más para convertirse en agente libre, por lo que si decide irse a las Grandes Ligas a finales de este año deberá hacerlo a través del Sistema de Traspasos y con el consentimiento de su club. De lo contrario, deberá esperar hasta finales del año que viene para dar el salto como agente libre.
 
   Hasta los momentos, él no ha hecho público su deseo de mudarse a las mayores, pero como todo profesional es probable que desee medirse a los mejores jugadores del mundo, por lo que es muy probable que tome esa decisión este año.
 
   Su equipo seguramente aprobará su solicitud, en parte por su legado y el gran trabajo que ha hecho hasta ahora, pero sobre todo porque si espera hasta el año que viene lo perderá sin recibir ningún tipo de compensación a cambio.
 
   Obviamente, Orix no recibirá el máximo de 20 millones de dólares que permite el Sistema de Traspasos y que fue pagado el año pasado por los Yanquis de Nueva York para adquirir a Tanaka, pero es posible que logre obtener entre 2 y 5 millones por él.
 
   Como ya mencionamos, su valor en el mercado estará opacado por la disponibilidad de Maeda, cuyo traspaso posiblemente alcance o supere los 10 millones de dólares, dependiendo de cómo luzcan sus números a finales de año.
 
   Kaneko representa la opción perfecta para un club de bajo perfil que desee reforzar su rotación con una inversión relativamente baja. No se trata de un candidato para liderar esa rotación, sino más bien para ocupar el tercer o cuarto puesto de la misma.
 
   No obstante, esto no quiere decir que sus resultados vayan a ser modestos. Si logra adaptarse rápido al ritmo de trabajo de las Grandes Ligas, es probable que pueda arrojar resultados similares a los de Iwakuma y lograr entre 10 y 14 victorias por año con una efectividad que se mantenga alrededor de 3.00.
 
   Puede que tras 2 o 3 años en las mayores su rendimiento caiga y deba regresarse a Japón, pero el bajo costo de la inversión inicial para obtenerlo (por ejemplo, 3 millones por el traspaso y otros 3 más de salario anual) hará que su contratación valga mucho la pena.
 
   Mientras tanto, su actuación en la NPB, a pesar de su modesto récord de 4-3, sigue siendo muy sólida y promete mejorar a medida que avance la temporada. En este momento lidera ambas ligas en ponches (102) y es segundo en efectividad (1.25) y entradas lanzadas (79.0).
 
   Si logra alcanzar las 15 victorias y mantener los buenos números que ha registrado hasta ahora en el resto de las categorías, será nuevamente uno de los principales candidatos a llevarse el Premio Sawamura a finales de temporada.
 
   Repetimos, su traspaso a las Grandes Ligas, de ocurrir, no producirá la misma fanfarria del de Tanaka ni tampoco despertará tanto interés como el de Maeda, pero sin duda captará la atención de al menos un club inteligente que reconozca su potencial para producir buenos resultados a cambio de una inversión modesta.
 
   De momento y a pesar de que sus números no lo muestran de manera irrefutable, Kaneko es, en todos los aspectos, el mejor lanzador de la actualidad en el béisbol japonés.
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