Dom, 19 May 2024 16:39 PM

El histórico contrato de Shohei Otani con los Dodgers

   El fenómeno japonés Shohei Otani volvió a hacer historia este sábado al anunciar un contrato de 10 años y 700 millones de dólares con los Dodgers de Los Ángeles, que no sólo se convierte en el más alto en la MLB sino también en el mundo del deporte profesional de equipos.

 

Otani anunció el sábado su decisión de firmar con los Dodgers

 

   El pacto supera al que firmó el futbolista argentino Lionel Messi con el FC Barcelona en 2017 (4 años por 674 millones), al del futbolista portugués Cristiano Ronaldo con el Al-Nassr en 2023 (2,5 años por 536 millones) y al de la estrella de fútbol americano Patrick Mahomes con los Jefes de Kansas City en 2020 (10 años por 450 millones).

 

   Por si eso fuera poco, el acuerdo también pulverizó el que hasta ahora había sido el contrato más alto en la historia de la MLB, que firmó el estadounidense Mike Trout con los Angelinos de Los Ángeles en 2019 (12 años por 426 millones).

 

   Los Dodgers eran, desde todo punto de vista, el destino más lógico para el japonés, por lo que su decisión no fue una sorpresa. Una de las pocas cosas que dijo públicamente fue que su principal deseo era ganar y ningún otro conjunto ha clasificado más consistentemente a los playoffs en la última década que ese.

 

   Así mismo, al cambiar de liga no tendrá que enfrentarse a su ex equipo de manera frecuente, que es algo que sí hubiese tenido que hacer si se hubiese ido a los Vigilantes de Texas o los Marineros de Seattle, por citar 2 ejemplos. Suponemos que eso también influyó en su decisión.

 

   Por su puesto, la comodidad de mantenerse en la misma ciudad en la que ya está viviendo y a la que ya está acostumbrado sin duda tiene su lado positivo, pero parece poco probable que haya influido demasiado en su decisión final.

 

   El dinero, a pesar de ser histórico, tampoco nos sorprende. Hace 3 semanas ya explicamos en este mismo espacio la inverosímil cantidad de dinero que genera el japonés, quien antes de disputar su primer partido de la temporada ya le estaba produciendo 70 millones anuales a los Angelinos.

 

   Lo que sí nos sorprendió fue que aceptara firmar por 10 años. Ningún equipo de la MLB, por muy famoso y adinerado que sea, está en capacidad de garantizarle un título de la Serie Mundial en ese período, por lo que sin duda el pelotero nipón está tomando un riesgo.

 

Siempre pesamos que Otani firmaría un contrato corto, en lugar de uno largo

 

   Siempre pensamos que firmaría por 3 o 4 años nada más, de manera de que si el experimento no funcionaba pudiera cambiarse a otro conjunto que pudiera ofrecerle mejores probabilidades de ganar el tan ansiado título.

 

   Ese punto hubiese podido resolverse introduciendo una cláusula en su contrato que le permitiese salirse del mismo después de 4 años, pero al parecer eso no ocurrió. Lo poco que sabemos hasta ahora del pacto es que difiere la mayor parte de su salario hasta el final del mismo y si ese es el caso parece imposible que exista una cláusula de salida temprana.

 

   La idea de diferir su salario, que fue sugerida por él mismo, es aliviar el presupuesto del equipo en los próximos años, para evitar así pagar el Impuesto al Balance Competitivo y construir un mejor equipo a su alrededor, de manera que sus posibilidades de ganar un título sean mayores.

 

   Ahora sólo nos queda esperar para saber cómo se desarrolla el resto de su carrera con los Dodgers y si logra ganar o no el tan ansiado título de la Serie Mundial. 

 

   No podemos dejar de mencionar el lamentable incidente que ocurrió el viernes, cuando una serie de reportes falsos sugirieron que Otani estaba viajando a Toronto para firmar con los Azulejos, algo que después se comprobó que no era cierto y rompió el corazón de los fanáticos locales.

 

   Tanto el japonés como su agente, Nez Balelo, le pidieron a los equipos interesados en contratarlo total privacidad en las negociaciones, de manera de que los medios no tuvieran ningún tipo de influencia en los resultados de las mismas.

 

   Éstos respetaron al pie de la letra los deseos del jugador, pero ese no fue el caso de los medios, que se pusieron a inventar todo tipo de historias que al final no sólo no aportaron nada útil sino que además traumatizaron a los fanáticos afectados.

 

Informar que un equipo es "finalista" para firmar a un jugador es inúltil

 

   Personalmente, la información de que cierto equipo está muy interesado en firmar a tal jugador, o que está dispuesto a pagar tanto dinero por sus servicios, o que está entre los finalistas para hacerse con sus servicios, nos parece inútil.

 

   Los únicos que sacan provecho de ese circo son los medios, que ven sus niveles de audiencia aumentar de acuerdo a lo que esté sucediendo. El pelotero, los equipos involucrados y los fanáticos de los mismos salen todos perdiendo.

 

   Así, el viernes se creó una tormenta perfecta de rumores que convenció momentáneamente a los fanáticos y los medios de Toronto de que Otani estaba volando a la ciudad para firmar su nuevo contrato con los Azulejos.

 

   En los días previos, los medios norteamericanos habían insistido en que el conjunto canadiense estaba entre los finalistas para firmar al fenómeno nipón. La noche anterior, alguien descubrió que un vuelo privado estaba pautado para viajar de Anaheim a Toronto el viernes en un tipo de avión que el jugador suele utilizar cuando le toca viajar.

 

   Luego, el reconocido reportero estadounidense Jon Morosi escribió en Twitter (X) que la decisión de Otani era inminente y que podría llegar ese mismo día y más tarde mencionó, basado en un reporte erróneo, que el japonés efectivamente estaba volando a Toronto.

 

   Por si eso fuera poco, otra persona reportó que Yusei Kikuchi, quien juega para los Azulejos y es amigo de Otani, había hecho una reservación para 50 personas esa misma noche en un restaurante japonés de lujo en Toronto y otra persona distinta mencionó que el pacto con el club sería de 10 años y 580 millones.

 

   Incluso un portal de Internet dedicado a cubrir a los Dodgers de Los Ángeles publicó una noticia reconociendo que los Azulejos habían ganado la batalla y que iban a firmar al japonés, para decepción de los fanáticos del equipo.

 

   Al final, nada de eso fue cierto. El famoso vuelo privado lo realizó un reconocido empresario canadiense que estaba regresando a su país y otros periodistas confirmaron en las redes sociales que Otani no había tomado su decisión todavía y que estaba en su casa en California y no en un avión vía a Toronto.

 

Morosi decepcionó a los fanáticos de Toronto al asegurar que Otani firmaría con los Azulejos

 

   Jon Morosi se disculpó esa misma noche por haber ofrecido información errónea, pero en realidad él no fue el único que participó en el fiasco. Diversos periodistas y medios cayeron en la trampa y al final los más afectados fueron los fanáticos, que no tuvieron culpa de nada.

 

   Cuando Otani llegó a las Grandes Ligas en 2018, los medios señalaron a los Yanquis de Nueva York y a los Marineros de Seattle como los favoritos para firmarlo y cuando al final ninguno de los dos logró hacerlo los fanáticos quedaron tan decepcionados que abuchearon al japonés cuando fue a jugar a sus parques.

 

   Ahora Otani corre el mismo riesgo de ser abucheado cuando vaya a jugar a Toronto, a pesar de no haber dicho o hecho nada para desatar la tormenta de rumores que se venía desarrollando desde que comenzó su agencia libre.

 

   Varios reconocidos reporteros norteamericanos armaron un berrinche esta semana, quejándose de la privacidad de las negociaciones de Otani y exigiendo que se hicieran públicas, alegando que eso sería lo mejor para la liga y el jugador, pero como ya explicamos eso no es cierto.

 

   Los únicos que se benefician de ese circo son los medios. El jugador, los equipos involucrados y sobre todo los fanáticos salen todos perdiendo. Por eso no comentamos nada en las redes sociales acerca de la negociación de Otani hasta que éste anunció oficialmente su decisión.

 

   Al final, él sólo puede firmar con un equipo, lo que quiere decir que los fanáticos de todos los otros conjuntos interesados en firmarlo están destinados a quedar decepcionados. ¿Por qué ofrecerles falsas esperanzas? Hubiese sido mejor conocer su decisión primero y luego los detalles de lo que ocurrió con los otros candidatos a firmarlo.