Mar, 09 Ago 2022 21:41 PM

El significado de los 4.000 hits de Ichiro Suzuki

   Esta semana queremos parafrasear el título del fabuloso libro del norteamericano Robert Whiting, El Significado de Ichiro (2004), para analizar la llegada del toletero japonés Ichiro Suzuki a los 4.000 hits de por vida entre las Grandes Ligas y la NPB.
 
   Justo después de hacerse realidad el pasado miércoles, la marca desató un debate en el mundo del béisbol acerca de su validez debido que para algunos los 1.278 imparables que obtuvo en Japón no pueden añadirse a los que ha obtenido hasta ahora en la Gran Carpa.
 
   De manera que si se substraen esos 1.278 hits que cosechó en la NPB, su récord se reduciría a los “sólo” 2.722 que obtuvo en los Estados Unidos hasta el miércoles, cifra que sin duda es muy respetable pero que no lo coloca todavía entre los inmortales de las mayores.
 
   Los japoneses, por el contrario, sí toman en consideración los indiscutibles que los jugadores que iniciaron sus carreras en la NPB puedan obtener en las Grandes Ligas, por lo que en ese país se celebró por todo lo alto el momento en que Ichiro superó a Isao Harimoto, quien hasta ese instante había sido el jugador nipón con más hits de por vida y quien todavía hoy, con 3.085, mantiene el récord de más imparables de por vida en la NPB.
 
   Por lo tanto, cuando Ichiro llegó a los 4.000 hits el miércoles, Japón lo celebró a lo grande puesto que esa es una marca a la que ningún otro japonés jamás se había siquiera acercado y también porque refuerza la leyenda de uno de sus más grandes ídolos deportivos.
 
   Nuestro amigo y colega del diario Japan Times Jason Coskrey, en una excelente columna publicada al día siguiente del récord, hizo un llamado a dejar a un lado el debate acerca de su validez y simplemente felicitarlo por su extraordinario logro.
 
   El famoso columnista norteamericano Joe Posnanski, quien ahora trabaja para la cadena televisiva NBC, adoptó la misma posición en uno de sus fantásticos artículos, afirmando que la marca de Ichiro es sencillamente impresionante y hasta asegurando que, en su opinión, si Ichiro hubiese comenzado su carrera en las Grandes Ligas es probable que en este momento tuviese más de 4.000 hits.
 
   No podríamos estar más de acuerdo con estas dos posiciones. Por un lado, resulta inútil tratar de hacer comparaciones entre dos ligas con características tan diferentes, y por el otro, en realidad no hace falta hacerlas porque Ichiro es Ichiro y su lista de marcas impresionantes es tan larga que su llegada a los 4.000 hits no constituye más que una anécdota.
 
   Whiting, en su libro El Significado de Ichiro (2004), explica como el éxito inmediato del jardinero en las Grandes Ligas destrozó todos los prejuicios que se tenían acerca de los jugadores de posición japoneses, quienes hasta ese momento eran considerados incapaces de adaptarse al más rápido y poderoso estilo de juego norteamericano.
 
   En nuestra opinión, la nueva hazaña de Ichiro no representa sino una prueba más de su grandeza como pelotero y no hace más que acercarlo a una posición única en la historia del béisbol: la posibilidad de ser admitido tanto en el Salón de la Fama de las Grandes Ligas como en el de la NPB por méritos propios en ambos circuitos.
 
   El de las Grandes Ligas no contará los números que obtuvo en su carrera japonesa, mientras que el de la NPB, a pesar de que seguramente tomará en cuenta sus logros en los Estados Unidos, adoptará una posición similar.
 
   No los comparemos, sino más bien analicemos sus números tanto en la NPB como en la Gran Carpa. Como dice Posnanski en su artículo, éstos son los que “cuentan su historia” y los que al final lo convierten en un jugador único en su estilo.
 
   Ichiro jugó 9 temporadas en la NPB, pero descontemos las 2 primeras, en las que apenas vio acción. En sus últimas 7, ganó 7 títulos de bateo en la Liga del Pacífico, 5 de imparables, 4 de carreras anotadas, uno de dobles, uno de empujadas y uno de bases robadas, además de 7 Guantes de Oro, 7 selecciones al equipo ideal de la temporada, 7 participaciones en la Serie de las Estrellas y 3 galardones al Jugador Más Valioso.
 
   Por si esto fuera poco, en su primera temporada como regular se convirtió en el primer jugador en la historia de la NPB en sobrepasar la barrera de los 200 hits al terminar el año con 210, lo que entonces se convirtió en un nuevo récord para la liga.
 
   Así mismo, registró los promedios segundo y tercero más altos de la historia del béisbol japonés (.387 y .385) e instauró una nueva marca para títulos de bateo que además llegaron de manera consecutiva. Hasta entonces, el venerado Shigeo Nagashima poseía la marca más alta con 6, que no fueron consecutivos.
 
   Estos números, obtenidos en un espacio de apenas 7 campañas, son más que suficientes para valerle su ingreso al Salón de la Fama de la NPB. Si además se le añaden los conseguidos en los Estados Unidos, entonces su admisión será inapelable.
 
   Su debut en las Grandes Ligas no podría haber sido más impresionante. En la temporada 2001 se llevó el galardón al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, el premio al Novato del Año y el título de bateo, de hits y de bases robadas de su circuito.
 
   En sus primeras 10 temporadas en las mayores cosechó al menos 200 imparables, un Guante de Oro y una elección al Juego de las Estrellas cada año, además de ganar 2 títulos de bateo e imponer dos marcas para la historia: más imparables en una campaña (262, en 2004) y más temporadas consecutivas con al menos 200 hits (2001-2010).
 
   Al igual que ocurre con su carrera en la NPB, estos números son más que suficientes para ganarle su admisión al Salón de la Fama de Cooperstown, especialmente cuando se toma en cuenta que los obtuvo en muchas menos temporadas que el resto de los jugadores que poseen números similares a los suyos.
 
   Veamos algunas de las estadísticas que empezaron a circular en Internet justo después de que llegara a los 4.000 hits. Buster Olney, de ESPN, presentó una lista de los jugadores que conectaron más hits entre sus 27 y 39 años: Ichiro (2.722), Pete Rose (2.658), Ty Cobb (2.300), Derek Jeter (2.300), Stan Musial (2.229), Hank Aaron (2.200).
 
   Posnanski presentó una larga explicación en otro artículo de cómo Ichiro hubiese sobrepasado los 4.000 hits si hubiese disputado toda su carrera en las Grandes Ligas. La versión abreviada es la siguiente: su promedio de hits en sus últimas 7 temporadas en Japón fue de 177; en sus primeras 7 temporadas en las Grandes Ligas, ese promedio ascendió a 227.
 
   Si le otorgásemos el mismo promedio de hits que tuvo en sus primeros 7 años en la Gran Carpa a sus últimas 7 campañas en Japón, Ichiro contaría en este momento con 350 hits más de los que tiene, lo que lo colocaría en 4.350 hits y le permitiría superar los totales de Pete Rose (4.256) y Ty Cobb (4.191). Pero siendo conservador y asumiendo que ese promedio no sería el mismo, Posnanski reduce el número en distintos escenarios para ver qué resultados obtiene y en todos ellos el total se mantiene por encima de 4.000.
 
   De cualquier forma, repetimos que al final del día las comparaciones y proyecciones no importan, lo que realmente es trascendente es la carrera de un jugador único en su estilo que muy bien podría calificarse como el mejor que jamás haya dado Japón.
 
   Sólo nos queda felicitarlo y sentirnos felices por haber tenido la oportunidad de verlo jugar durante nuestras vidas.
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