Vie, 24 May 2024 14:44 PM

El problema con nuestra página de Facebook

   Hace más de un mes que Facebook suspendió nuestra página de noticias del béisbol japonés y a pesar de que esa acción limita nuestra habilidad para divulgar la información que producimos, no podríamos estar más satisfechos con la iniciativa del gobierno canadiense que produjo esa suspensión.

 

Una nueva ley del gobierno canadiense motivó a Facebook a suspender nuestra página

 

   El gobierno de Canadá, país en el que residimos y trabajamos, aprobó recientemente la llamada Acta de Noticias en Línea, que establece que las grandes redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram deben pagarle a los medios canadienses por el uso y difusión de su contenido en línea.

 

   No obstante, esas compañías se niegan a hacerlo y como respuesta a la nueva ley decidieron suspender, como prueba, un pequeño grupo de páginas de noticias radicadas en el país para ver si podían eliminar sus contenidos de esas plataformas y así no tener que pagar por ellos.

 

   Nuestra página de Facebook, lamentablemente, quedó incluida en ese grupo y como consecuencia ha estado suspendida desde el 2 de junio, a pesar de que la mayoría de nuestro público está radicado en Latinoamérica y los Estados Unidos, no en Canadá.

 

   Afortunadamente, el gobierno canadiense no se echó para atrás y tiró la toalla ante los gigantes tecnológicos; todo lo contrario, decidió contraatacar esta semana con el anuncio de que ha suspendido, hasta nuevo aviso, la compra de espacios publicitarios en Facebook e Instagram.

 

   Parece muy poco probable que los ministros que están liderando esta batalla puedan ganarla, pero sin duda les agradecemos enormemente la valentía y resolución que han demostrado hasta ahora en su intento por defender la independencia y el bienestar de los medios locales.

 

   Es un hecho ampliamente documentado que las grandes redes sociales, especialmente Facebook, dominan nuestras vidas al punto de que son capaces de decidir las elecciones no sólo de los Estados Unidos sino del resto de los países del mundo.

 

El documental The Great Hack revela cómo Facebook ha influenciado las elecciones de varios países

 

   El documental The Great Hack (Netflix), por citar un ejemplo, explica en detalle cómo Facebook fue fundamental para inclinar la balanza a favor de los grupos económicamente más poderosos en las elecciones presidenciales de Trinidad y Tobago de 2010, de los Estados Unidos de 2016 y el referendo británico (Brexit) de 2016, entre otras.

 

   Sin embargo, cada vez que el período de elecciones llega de nuevo, ningún gobierno del mundo se molesta en tomar algún tipo de medida para evitar que los grupos más adinerados se aprovechen de las ventajas que ofrece Facebook para influenciar a los votantes.

 

   Puede que en los Estados Unidos sea más complicado lograrlo, ya que Facebook tiene su sede en ese país, pero los gobiernos del resto de las naciones del planeta tienen el poder de suspender o limitar las actividades de esa red social en sus territorios y a pesar de ello rara vez lo hacen.

 

   El gobierno británico, por ejemplo, podría prohibir la publicación en Facebook de avisos publicitarios relacionados a las elecciones durante el período que dure la campaña y si la compañía se niega a hacerlo, entonces podría suspender la página por completo.

 

   La posibilidad de tomar medidas de ese tipo siempre ha estado abierta, lo que ha faltado hasta ahora es la voluntad para hacerlo y el aplomo necesario para enfrentar la batalla que se desatará una vez que se tome la decisión, como ha ocurrido en esta ocasión en Canadá.

 

El primer ministro Justin Trudeau apoya la batalla de su gobierno contra las grandes redes sociales

 

   El primer ministro Justin Trudeau no dudó en respaldar esta semana la acción de sus ministros al declarar que lo que está haciendo Facebook es “acoso y eso está amenazando nuestra democracia en un momento en el que tenemos que defenderla”.

 

   Personalmente, nunca esperamos que nuestra página en Facebook recibiera algún tipo de pago por el trabajo que realizamos. Todo lo contrario, estábamos felices de publicar nuestra información de manera gratuita con tal de que le llegara al mayor número de lectores posible.

 

   No obstante, el punto del gobierno canadiense de que las grandes compañías tecnológicas se benefician económicamente de la información que los medios producen y que, por lo tanto, deberían pagar por el derecho a utilizar esa información, es válido y por eso lo apoyamos.

 

   Youtube, por ejemplo, tiene el mejor programa de remuneración de usuarios del mundo, al punto de que un buen número de ellos no sólo viven del dinero que producen sus videos sino que además se han convertido en celebridades que ganan millones de dólares con los mismos.

 

   La ecuación es sencilla. Youtube aprovecha los altísimos niveles de audiencia que producen los videos de sus usuarios para vender espacios publicitarios y, a cambio, les paga por el contenido que producen, como es justo y lógico.

 

   Sin embargo, esa ecuación no se repite en Facebook, Instagram o Twitter. Esas tres plataformas aprovechan la actividad que generan sus usuarios para vender espacios publicitarios, pero no comparten ni un centavo de sus ganancias con ellos.

 

Instagram no les paga ni un centavo a sus mayores influencers, sus ganancias vienen de patrocinantes

 

   Uno puede ser un influencer con millones de seguidores en cualquiera de esos espacios, que ayude significativamente a mantenerlos activos con su sola presencia en los mismos, pero a pesar de ello nunca va a recibir nada a cambio porque así no es que funcionan sus modelos de negocios.

 

   Puede que uno reciba dinero de algún patrocinador particular para promocionar su producto en los videos que uno publica en la plataforma, pero la plataforma como tal nunca nos pagará por el contenido que producimos, como sí lo hace Youtube.

 

   Yahoo Japan representa un gran ejemplo a seguir en este aspecto. Tal como Google lo hace en el resto del mundo, la portada de Yahoo Japan es lo primero que ven todos los internautas de ese país cada vez que abren sus computadores o teléfonos celulares.

 

   Los japoneses apelan a ese portal para obtener sus noticias, los resultados de sus deportes favoritos, el pronóstico del clima, lo que está ocurriendo en el mundo del entretenimiento y cualquier otra cosa de interés, tanto a nivel nacional como internacional.

 

   Yahoo Japan logra este tipo de atención actuando como una enciclopedia digital que recopila todos los textos, fotos y videos que generan a diario los numerosos sitios de noticias del país, pero la gran diferencia es que no utilizan sus contenidos de forma gratuita, sino que pagan por ellos.

 

   La compañía tiene contratos firmados con todos los principales medios del país que les permiten utilizar  sus contenidos a cambio de una compensación económica, que variará de acuerdo al tamaño y la influencia del medio en cuestión.

 

Yahoo Japan es un ejemplo a seguir

 

   Así, todos salen ganando. Yahoo Japan genera dinero, los medios cuyos contenidos son utilizados reciben tanto promoción de los mismos como una compensación económica y los visitantes disfrutan de la conveniencia de encontrar toda la información que necesitan en uno solo lugar.

 

   Facebook, Twitter e Instagram, por el contrario, se niegan a compartir sus ganancias con sus usuarios, a pesar de que generan decenas de miles de millones de dólares cada año y compensar a sus creadores por sus contenidos no les costaría demasiado.

 

   Como van las cosas, lo más probable es que Facebook no nos deje utilizar de nuevo la página que creamos hace más de 10 años y que posee más de 9 mil seguidores interesados en saber lo que está ocurriendo con los jugadores latinos en la NPB.

 

   No obstante, nos consuela el hecho de que la actitud del gobierno canadiense podría dar inicio a una tendencia internacional que ayude a limitar la influencia de las redes sociales en las vidas de miles de millones de personas alrededor del mundo.

 

   Sería ideal que esta intervención gubernamental convenza a Facebook, Twitter e Instagram de comenzar a pagarle a sus usuarios por los contenidos que éstos generan, pero lo más importante es que logre impedir que esas plataformas continúen decidiendo los resultados electorales alrededor del mundo y, con ellos, el destino de la mayoría de los habitantes de este planeta.