El japonés Shohei Otani comienza a revolucionar a MLB

Category: El Bate del Samurai Published: 27 November 2017
Written by Claudio Rodríguez Otero Hits: 136
 

   La inminente llegada del fenómeno japonés Shohei Otani, quien lanza a 102 millas por hora y además batea para promedio y poder, promete revolucionar las Grandes Ligas y éste no ha perdido tiempo en demostrarlo.

 

   El viernes en la noche, su agente le envió un cuestionario a los 30 equipos de MLB pidiéndoles que le expliquen por escrito, tanto en inglés como en japonés, cómo planean utilizarlo en caso de que lo firmen.

 

   No sólo eso, sino que además deben revelar su filosofía de trabajo, sus programas de desarrollo de peloteros, la ayuda que le otorgarían para adaptarse a su nueva ciudad y la razón por la cual consideran que su club sería el mejor destino para él.

 

   Por si eso fuera poco, el cuestionario también les prohíbe mencionar cualquier tipo de términos financieros en caso de un posible acuerdo entre ambas partes, por lo que es indudable que su interés no es el dinero sino el tipo de oportunidades que recibirá para jugar.

 

   En un ambiente en el que el dinero dicta las reglas a seguir, la negativa de Otani a hablar de él ya representa una revolución. Si hubiese esperado 2 años, hubiese podido firmar por más de 200 millones de dólares, pero eso, obviamente, no es lo que está buscando.

 

   Su principal interés es tratar de hacer historia en la Gran Carpa al convertirse en el primer jugador en décadas en lanzar y batear al mismo tiempo. Y no nos referimos a un lanzador que tome turnos al bate durante sus aperturas, sino a uno que, además de abrir, también juegue en el campo o como bateador designado entre sus aperturas.

 

   Para muchos equipos de las mayores, sus fanáticos y analistas de béisbol en general, eso es imposible. El desgaste físico requerido es demasiado grande y el riesgo de lesión también, por lo que no están dispuestos ni siquiera a considerar esa posibilidad.

 

   No obstante, Otani ya ha demostrado en Japón que es posible hacerlo y además hacerlo bien, por lo que ahora simplemente quiere averiguar si es posible hacerlo en las mayores.

 

   Paradójicamente, su desinterés monetario le otorga todo el poder en el proceso de negociación, ya que la principal excusa para prohibirle jugar ambas posiciones sería proteger la enorme inversión requerida para contratarlo. Sin embargo, ese no es el caso, por lo que ahora puede pedir todo lo que quiera y eso es lo que ya ha comenzado a hacer.

 

   Imagínense lo que ocurrirá si tiene éxito jugando ambas posiciones en MLB. Un pelotero de ese calibre no sólo revolucionaría el juego como tal, sino también todo lo relacionado al mismo. Inmediatamente, otros jugadores comenzarían a pedir la oportunidad de hacer lo mismo y sus managers se verían obligados administrar sus rosters de una manera distinta.

 

   Así mismo, las gerencias de los clubes cambiarían la manera de evaluar sus futuros fichajes y los agentes de los peloteros comenzarían a pedir más dinero por sus representados, ya que comprensiblemente un jugador que lanza y batea merece cobrar más que uno que sólo hace una de las dos cosas.

 

   Debido a esto, la firma de grandes contratos disminuiría, ya que de acuerdo a este nuevo parámetro de comparación otros jugadores no lucirían tan valiosos como aquellos capaces de lanzar y batear al mismo tiempo.

 

   No sólo eso, sino que los gerentes también apelarían al ejemplo de Otani, que estará cobrando salario mínimo, para negarse a ofrecer contratos multimillonarios.

 

   De la misma manera, los jugadores podrían seguir el ejemplo del japonés para obtener más oportunidades de juego. Tan pronto como acepten jugar por salario mínimo o por un monto muy modesto, sus posibilidades de ver acción aumentarían y eso, insistimos, cambiaría por completo la dinámica de juego y negocios de MLB.

 

   Cuando Jackie Robinson debutó en la mayores en 1947 no sólo marcó el inicio del fin para el racismo en el béisbol sino que también revolucionó la manera de jugar el deporte debido a su agresividad al correr las bases.

 

   Lo mismo ocurrió en 1969, cuando el salvado se convirtió en una estadística oficial y cambió para siempre la manera de evaluar y utilizar a los relevistas, y también en 1973, cuando la Liga Americana comenzó a utilizar la figura del bateador designado y vio la producción ofensiva de sus equipos dispararse.

 

   La llegada de Otani, como ya lo explicamos, tiene el potencial de causar efectos similares y éstos ya se están empezando a sentir, a pesar de que todavía no ha llegado a un acuerdo con ningún club de las mayores.

 

   El cuestionario que envió su agente a los 30 equipos de MLB el viernes representa la primera prueba de fuego para aquellos que quieran contratarlo. La exigencia de tener que enviar una información tan detallada, tanto en inglés como en japonés, en un período de tiempo tan corto sin duda eliminará a la mayoría de los conjuntos de la carrera por firmarlo.

 

   Sólo aquellos que de verdad estén interesados en hacerse con sus servicios cumplirán ese requisito y sólo aquel que esté dispuesto a cambiar su estilo de juego para poder sacar el máximo provecho de su talento será el que lo logre firmar.

 

   Los apostadores ya señalan a los Marineros de Seattle como el conjunto con más posibilidades de adquirirlo y no cabe duda de que esa es la apuesta más segura en este momento.

 

   Seattle tiene un historial muy exitoso trabajando con jugadores japoneses que incluye a Ichiro Suzuki, Kazuhiro Sasaki, Hisashi Iwakuma y Kenji Jojima. Además, se trata de una ciudad segura, agradable y con una gran comunidad japonesa que sin duda facilitará mucho la adaptación de Otani al club.

 

   Más importante aún, se trata de un equipo pequeño del que no se espera mucho y que cuenta con la flexibilidad necesaria como para modificar su estilo de juego y adaptarse a su rutina de trabajo.

 

   Los Yanquis de Nueva York, por ejemplo, no cuentan con esa flexibilidad debido a que sus fanáticos esperan constantemente que ganen la Serie Mundial. Su gerente general dice estar dispuesto a permitirle a Otani lanzar y batear como él desea hacerlo, pero una cosa es prometerlo y otra muy distinta es cumplir esa promesa.

 

   Parece difícil que un conjunto tan laureado como ese, que trabaja siempre bajo una presión enorme, se vaya a doblegar a los deseos de un jugador que nunca ha visto acción en la liga. Todo lo contrario, su costumbre es hacer fichajes a punta de billetazos y dar órdenes, no recibirlas.

 

   Seattle, en cambio, no tiene nada que perder. Si cambia su estilo para adaptarse a Otani y el experimento no funciona, lo peor que le puede pasar es que quede fuera de la postemporada, tal como le ocurrió este año.

 

   Los Yanquis no pueden darse ese lujo. Si cambian su juego para adaptarse al japonés y pierden la apuesta, la lluvia de críticas será tan fuerte que los obligará a despedir a alguien, ya sea al propio jugador, al manager o al gerente general.

 

   El equipo que desee firmarlo debe estar dispuesto a trabajar en conjunto con él para hacer historia. Después de todo, si tiene éxito lanzando y bateando al mismo tiempo su leyenda no hará sino inmortalizarse.

 

   La carrera por firmarlo ya ha empezado y éste, que podrá sentarse a negociar con todos los clubes de MLB que desee a partir de este sábado, tendrá hasta el 21 de diciembre para tomar su decisión y firmar con el equipo que será su hogar, como mínimo, por los próximos 6 años.

 

Comments   

0 #1 luis 2017-11-27 11:28
Me gustaria que termine jugando en Minesota o en Seattle. Creo que la mejor estrategia tomando en cuenta su deseo de hacer ambas cosas, seria que lance una vez a la semana como abridor o relevista y que una o dos veces a la semana sea bateador designado o emergente. Eso le llevaría a jugar alrededor de unos 80 o 90 juegos, con unos 25 o 30 juegos lanzados y de 200 a 300 apariciones al plato. Y si clasifican, lo mejor es que solo sea lanzador o bateador emergente!!!
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