Vie, 24 May 2024 16:50 PM

La NPB es crucial para el futuro del béisbol

   No es un secreto que las Grandes Ligas han dominado desde su inicio el mundo del béisbol profesional, ni tampoco que su principal objetivo actual es extender ese dominio, por lo que el crecimiento que ha experimentado la NPB en los últimos años no sólo es necesario, sino crucial para el futuro del deporte.

 

La NPB es la única liga capaz de competir con la MLB

 

   La MLB tiene años tratando de introducir un Draft internacional que le permita a sus equipos firmar prospectos de todas partes del mundo sin tener que pagar mucho por ellos y si bien no ha tenido éxito hasta ahora eso no quiere decir que no se saldrá con la suya más adelante.

 

   Peor aún, muchos fanáticos la apoyan incondicionalmente en su lucha por asumir el control absoluto del suministro de jugadores del planeta, protestando incluso cuando un club japonés recibe mucho dinero como compensación por la pérdida de una de sus súper estrellas.

 

   Otra aspiración muy preocupante que tiene la Gran Carpa es el deseo de expandir su negocio a otros países a través de la creación de nuevas franquicias radicadas en los mismos, con México, Puerto Rico y Japón como los destinos predilectos para que eso ocurra.

 

   En otras palabras, tanto la MLB como sus seguidores más radicales tienen la impresión de que el resto mundo sólo existe para servir sus intereses, a pesar de que su fama y éxito económico también traen consigo una cantidad importante de dolores de cabeza.

 

   En el fútbol, por ejemplo, no existe un circuito que esté muy por encima del resto y que dicte lo que los otros deban hacer para mejorar su negocio. Todo lo contrario, ese deporte cuenta con un buen número de circuitos poderosos que se reparten entre sí los mejores talentos y las mejores ganancias.

 

   Sólo en Europa existen 5 grandes ligas que están más o menos a la par: la Premier League de Inglaterra, la liga española, la Serie A italiana, la Bundesliga de Alemania y la liga francesa. Adicionalmente, el resto de sus países cuentan con circuitos más pequeños que aún así producen campeones continentales, como los de los Países Bajos y Portugal, por mencionar sólo dos ejemplos.

 

   Por si eso fuera poco, la MLS de los Estados Unidos, la J League de Japón y el circuito profesional chino están todos en capacidad de pagar salarios muy elevados, como también pueden hacerlo la liga de Arabia Saudita y las de otros países árabes.

 

   Los circuitos sudamericanos no están en capacidad de competir en términos económicos, pero la calidad de su juego es muy elevada y sus competencias internacionales cuentan con mucho prestigio a nivel internacional y mucha popularidad entre sus fanáticos.

 

La MLB es un monopolio que busca dominar al mundo

 

   En el béisbol, lamentablemente, no ocurre lo mismo. La MLB está en la cima y todo lo que no esté a su altura suele ser despreciado, incluso cuando es evidente que existen otros circuitos que pueden ofrecer un producto de tanta calidad como ese.

 

   El lanzador cubano Yariel Rodríguez, quien desertó recientemente de su país con la intención de irse a jugar a las mayores, lo dejó claro hace poco en un mensaje que publicó en Instagram: “pido disculpas por abandonar mi contrato [con los Dragones de Chunichi] así de la nada, pero decidí seguir mi sueño que es jugar en la MLB”.

 

   Muchos fanáticos lo apoyaron en su decisión, por lo que al final la moraleja es clara: todo lo que no sea un contrato de Grandes Ligas no tiene valor y puede romperse sin mucho remordimiento, como ya otros de sus compatriotas lo han hecho en el pasado.

 

   Es por eso que el crecimiento que ha experimentado la NPB en las últimas 3 décadas es tan fundamental para el futuro del deporte. El béisbol necesita más alternativas que le brinden a todos sus jugadores más opciones a la hora de escoger su destino profesional.

 

   Tal como ocurre en el fútbol, el béisbol necesita repartir su influencia entre varias ligas distintas, cuyos estilos de juego sean diferentes, pero con modelos de negocios similares que les permitan pagar mejores salarios a sus jugadores y así mantenerlos en sus respectivas organizaciones.

 

   Mucha gente se refiere a la NPB como “la segunda mejor liga del mundo” y utilizan la frase con la intención de resaltar su estatus, pero en realidad lo que están es confirmando que no está a la altura de la MLB y que, por lo tanto, no merece la misma atención.

 

   En el fútbol se habla de la Premier League, la Bundesliga, la Serie A italiana y la liga española, sin que ninguna de ellas sea denominada como “la mejor”, “la segunda mejor” o “la tercera mejor”; simplemente se les llama por sus respectivos nombres.

 

Nadie etiqueta a las ligas de béisbol del Caribe

 

   Incluso en el béisbol profesional del Caribe se habla de la Liga Mexicana del Pacífico, la liga dominicana, la liga puertorriqueña y la liga venezolana, sin que exista la necesidad de especificar cuál de ellas es la mejor o cuál genera los mayores ingresos.

 

   ¿Por qué no ocurre eso a nivel mundial? Pues porque la MLB es un monopolio que como Apple se acerca a sus socios con la supuesta intención de trabajar para el beneficio común cuando en realidad lo que hace es robarse las ideas y el talento de sus competidores.

 

   Sus fanáticos están tan convencidos de que su producto es el mejor del planeta que desestiman al béisbol de otros países sin haberlo visto nunca o tener el más mínimo conocimiento del mismo. La respuesta es siempre automática: todo lo que no sea MLB no tiene valor.

 

   No importa que Japón haya ganado tres veces el Clásico Mundial y que haya producido al mejor jugador de béisbol de la actualidad y quizás de la historia en Shohei Otani, los fanáticos de las mayores continuarán restándole importancia a esos méritos.

 

   A pesar de la innegable influencia que tiene la Gran Carpa sobre la NPB, el circuito nipón ha sabido desarrollarse muy bien por su cuenta, tanto a nivel deportivo, como a nivel organizacional y económico, y su éxito reciente representa un ejemplo a seguir para el resto del mundo.

 

   La liga surcoreana (KBO) y la liga taiwanesa (CPBL) han progresado mucho copiando su modelo, por lo que ambas también merecen ser apoyadas para que en el futuro puedan alcanzar el mismo nivel de éxito de la primera, tanto en lo deportivo como en lo económico.

 

   La Liga Mexicana de Béisbol (LMB) también ha progresado mucho últimamente, si bien lo ha hecho copiando más el modelo estadounidense que el japonés. Sin embargo, eso también es válido y lo importante es que logre el mismo objetivo que el resto: convertirse en una liga de primera categoría.

 

   La NPB, por supuesto, tiene el potencial de ser una liga mucho más popular y exitosa de lo que es actualmente, pero se rehúsa a hacerlo por prejuicios culturales y por simple pereza de trabajar duro para lograrlo, pero a pesar de eso su progreso ha aumentado en los últimos años.

 

La NPB necesita adoptar el modelo de negocios de la Liga del Pacífico

 

   Los cambios más urgentes que debería realizar son reorganizar su modelo de negocios, de manera de promocionar mejor su producto tanto dentro como fuera de Japón, y expandirse de 12 a 16 equipos, de manera que su formato de competencia sea más apropiado.

 

   Un aumento del número de peloteros importados que puede tener cada conjunto también ayudaría a elevar el nivel de juego de la liga y el grado de interés de la audiencia internacional, que así estaría más dispuesta a consumir su producto.

 

   El proyecto de expansión ya está en pleno desarrollo, luego de que la NPB abriera el proceso para crear dos nuevos clubes en su liga menor. Si tiene éxito, no cabe duda de que en el futuro añadirá también nuevos conjuntos a su máxima categoría.

 

   La promoción a nivel internacional también se mueve a paso lento, pero Pacific League Marketing está haciendo un gran esfuerzo para tratar de hacer llegar los juegos de la Liga del Pacífico a las audiencias de todo el continente americano, tanto de habla inglesa como de habla hispana.

 

   Nuestro deseo no es que la MLB deje de ser la gran liga que es, sino que deje de monopolizar al mundo del béisbol y le abra paso a otros competidores que puedan ofrecer un producto de igual calidad. Después de todo, ya ha demostrado una y otra vez las barbaridades que es capaz de hacer cuando se le deja actuar con impunidad.