Mar, 09 Ago 2022 19:30 PM

Talentosos japoneses con poco chance de irse a MLB

 

   La semana pasada, uno de nuestros seguidores habituales nos preguntó en Twitter cuáles consideramos que son los próximos peloteros japoneses que se irán a las Grandes Ligas, ya sean lanzadores o jugadores de posición.

 

   Nuestra respuesta, que explicamos con detalle en el episodio número 18 de nuestro podcast La Hora del Béisbol Japonés, fue que a pesar de que hay varios candidatos con el talento suficiente como para jugar en las mayores casi ninguno de ellos tiene posibilidades reales de hacerlo.

 

   La única excecpción es el fenómeno Shohei Otani, el as de la rotación de los Luchadores de Nippon Ham que también ve acción como bateador designado o jardinero en los días en los que no lanza.

 

   El joven derecho de 22 años ya había despertado el interés de varios conjuntos de las mayores al momento de finalizar la escuela secundaria e incluso llegó a advertirle a los clubes de la NPB que no escogieran su nombre durante el draft de la NPB, ya que no firmaría con ninguno de ellos sino que se iría directamente a los Estados Unidos.

 

   Afortunadamente para él y la NPB, Nippon Ham no hizo caso a su advertencia, ganó los derechos para negociar con él en el draft y lo convenció de quedarse y comenzar su carrera en Japón.

 

   Tres años y medio después, Otani se ha convertido en una de las principales figuras del béisbol japonés tanto por su habilidad para lanzar como para batear.

 

   A la fecha de hoy, tiene un récord de 33-13, con 512 ponches y una efectividad de 2.70 en 456 entradas y un tercio, además de haber impuesto una nueva marca para el lanzamiento más rápido jamás realizado en el circuito: 101 millas por hora.

 

   Por si eso fuera poco, como bateador registra un promedio de .262, con 27 jonrones, 43 dobles, 81 anotadas, 90 empujadas, 6 bases robadas y un porcentaje de slugging de .475.

 

   Todavía le falta disputar 5 temporadas completas más para poder convertirse en agente libre, pero Nippon Ham, al momento de firmarlo, le prometió que lo dejará irse a las Grandes Ligas antes de cumplido ese plazo, por lo que lo más probable es que en 2 o 3 años lo coloque a la venta a través del llamado Sistema de Traspasos.

 

   Su talento es tan indudable que desde ya anticipamos que su transferencia a la Gran Carpa será tan o más costosa que las de Daisuke Matsuzaka, Yu Darvish y Masahiro Tanaka. Como mínimo, debería superar los 100 millones de dólares.

 

   Ahora, resulta obvio que Otani es único y que no todos los jugadores japoneses que están activos en la NPB cuentan con un talento similar, si bien muchos de ellos son muy buenos y poseen todas las herramientas necesarias como para hacer la transición.

 

   No obstante, como ya advertimos al principio, muy pocos tienen posibilidades reales de ver acción en las mayores debido a diversos factores que no tienen nada que ver con su talento sino con los estereotipos que manejan los conjuntos norteamericanos y también con las limitaciones que les imponen sus clubes en Japón.

 

   Tetsuto Yamada, tal como lo señaló otro de nuestros seguidores, es un candidato ideal, en el papel, para trasladar su carrera a las Grandes Ligas.

 

   El camarero de 24 años viene de ganar el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Central en 2015 luego de liderar el circuito en 7 categorías ofensivas distintas, incluyendo jonrones (38), anotadas (119) y bases robadas (34), además de guiar a las Golondrinas de Yakult a su primer título de liga en 14 años.

 

   Sin embargo, sólo mide 1,80 metros y pesa 76 kilos, lo que representa un perfil muy poco atractivo para los equipos de MLB. De convertirse en agente libre en este momento, seguramente recibiría ofertas de varios conjuntos, pero lo más probable es que todas ellas se limitasen a una invitación a los entrenamientos primaverales o, cuando mucho, a un contrato de ligas menores.

 

   Es cierto que Ichiro Suzuki sólo mide 1,80 metros y pesa 79 kilos, pero al igual que en el caso de Otani, Ichiro es un jugador único que no tiene comparación.

 

   Si el surcoreano Dae-Ho Lee, que mide 1,93 metros y pesa 113 kilos y además es un bateador de poder de probada experiencia tanto en su país como en Japón, sólo recibió este año una invitación para asistir a los entrenamientos primaverales de los Marineros de Seattle luego de declararse agente libre, ¿qué podemos esperar con Yamada?

 

   Al toletero estrella de Yakult todavía le falta disputar 5 campañas completas más para poder convertirse en agente libre y si su equipo decidiese colocarlo a la venta antes de ese plazo a través del Sistema de Traspasos, lo más probable es que la ofertas que reciba, si es que llegan, sean muy modestas.

 

   Otro candidato ideal para hacer la transición es el jardinero Yuki Yanagita, quien se alzó con el Galardón al Jugador Más Valioso de la Liga del Pacífico el año pasado luego de liderar su circuito en 6 categorías ofensivas, incluyendo promedio (.363), anotadas (110) y porcentaje de slugging (.631), además de contribuir al segundo triunfo consecutivo de los Halcones de SoftBank en la Serie de Japón.

 

   A diferencia de Yamada, Yanagita mide 1,88 metros, pesa 93 kilos y posee uno de los swings más poderosos en el mundo del béisbol, pero ya tiene 27 años, todavía le falta disputar 5 temporadas completas más para poder convertirse en agente libre y, más importante aún, su conjunto se niega a vender a ninguno de sus jugadores a través del Sistema de Traspasos.

 

   Si cuando se convierta en agente libre a sus 32 años todavía está en buena forma, es posible que despierte el interés de los equipos de las mayores, pero a esa edad puede que le ocurra lo mismo que a Dae-Ho Lee y sólo reciba una invitación a los entrenamientos primaverales.

 

   Sin ir muy lejos, Nobuhiro Matsuda, el antesalista titular de SoftBank y uno de los grandes nombres del béisbol japonés de los últimos años, se declaró agente libre durante el invierno e intentó irse a la Gran Carpa, pero las ofertas que recibió fueron tan decepcionantes que decidió regresarse a Japón y continuar jugando con su club.

 

   Ryosuke Kikuchi, el camarero estrella de los Carpas de Hiroshima y ganador del Guante de Oro en 2015, es otro pelotero de mucho talento que podría sin duda jugar en MLB, tanto por su excelente defensa como su gran habilidad para batear para promedio.

 

   Su actuación durante la serie amistosa entre la selección japonesa y el combinado de estrellas de las Grandes Ligas en noviembre de 2014 despertó incuso muchos elogios por parte de los jugadores norteamericanos, pero volvemos al mismo problema anterior: apenas mide 1,71 metros y pesa 69 kilos.

 

   Los clubes de las mayores no sólo prefieren que sus toleteros sean más altos, fuertes y musculosos, sino que además tienen muchas dudas a la hora de apostar por infielders japoneses debido al inminente peligro que corren de lesionarse con las barridas de sus rivales.

 

   Como en Japón está prohibido barrerse para tratar de destruir una doble matanza, sus infielders no están acostumbrados a saltar luego de tocar la base para evitar que los tumben y eso los hace muy vulnerables en las mayores.

 

   Los lanzadores japoneses no tienen este problema, ya que a la mayoría de ellos les ha ido bien en su paso por MLB. El mayor riesgo a la hora de contratarlos es que se lesionen, pero en lo que se refiere a talento los clubes de la Gran Carpa están conscientes de que los monticulistas nipones cuentan con todas las herramientas necesarias para triunfar en Norteamérica.

 

   Además, los buenos lanzadores escasean mucho en MLB, por lo que conociendo la alta calidad que ofrecen los japoneses en ese departamento los equipos no tienen muchas dudas a la hora de invertir una buena suma de dinero en un brazo que ellos consideren que les puede ayudar.

 

   Lamentablemente, este no es el caso con los jugadores de posición nipones. Los bateadores de poder abundan y hasta sobran en las Grandes Ligas y la norma es que todos ellos, desde el primero hasta el último de la alineación, tengan la capacidad de contectar jonrones.

 

   En la NPB, por el contrario, se cree más en hacer las carreras una por una, a través del toque de bola, del robo de bases y de estrategias como el bateo y corrido y el squeeze play. Es por eso que todos sus toleteros trabajan más en fortalecer su físico de una manera balanceada que en desarrollar solamente los músculos de su pecho y sus brazos.

 

   Esta diferencia tan fundamental entre las filosofías de juego de ambos circuitos es otro factor que limita mucho las posibilidades de los jugadores de posición japoneses de recibir buenas ofertas por parte de los equipos de las Grandes Ligas.

 

   Jugadores como Ichiro y Hideki Matsui ya han demostrado que es posible que los bateadores japoneses triunfen y hasta hagan historia en MLB, pero lamentablemente sólo ellos dos parecen haber encontrado la forma de hacerlo. El resto, que incluye a un buen número de toleteros, sólo ha obtenido un éxito parcial o simplemente ha fracasado y eso alimenta mucho los miedos de los conjuntos de las mayores.

 

   Todo esto es muy lamentable, porque creemos que si jugadores como Yamada, Yanagita, Kikuchi y Matsuda recibiesen una oportunidad decente para jugar en la Gran Carpa, todos ellos podrían rendir bien a ese nivel.

 

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