Mar, 09 Ago 2022 19:46 PM

El regreso a la cima de las Golondrinas de Yakult

 

   Luego de quedar en el último lugar de la clasificación de la Liga Central en las últimas dos temporadas y además lucir muy mal sobre el terreno, muy pocos se atrevieron a pronosticar un final distinto para las Golondrinas de Yakult este año.

 

   Especialmente, luego de mantener su nómina casi inalterada con respecto al año pasado, incluso en lo que respecta a los jugadores extranjeros, dos de los cuales, los importantísimos Wladimir Balentien y Lastings Milledge, estuvieron lesionados durante casi toda la campaña.

 

   Por si eso fuera poco, las dos contrataciones importantes que el club sí realizó este año, la de los veteranos lanzadores Yoshihisa Naruse y Nagisa Arakaki, resultaron ser intrascendentes debido a que ambos pasaron la mitad de la temporada en la lista de incapacitados.

 

   No obstante y a pesar de todos esos inconvenientes, el modesto conjunto de Tokio capturó este viernes su primer título de la Liga Central en 14 años y aseguró además su primera participación en los playoffs del circuito desde 2012, por lo que cabe preguntarse, ¿cómo pudieron lograrlo?

 

   La clave de todo está en su cuerpo de lanzadores que, a pesar de que sigue siendo el mismo de los últimos años, en esta ocasión sí logró hacer el trabajo que en el pasado no pudo concretar, tanto por problemas físicos como por falta de control.

 

   Su as de 25 años Yasuhiro Ogawa volvió a registrar otra sólida campaña (11-8, 3.11), pero quien sí marcó la diferencia fue el veterano Masanori Ishikawa, quien después de arrojar números muy modestos en 2013 y 2014 regresó este año al camino del éxito al liderar al club en triunfos (13) y quedar segundo en ponches (90) y entradas lanzadas (146.2), además de registrar una efectividad de 3.31.

 

   Otro veterano, Shohei Tateyama, se recuperó de una tercera operación Tommy John para incorporarse al equipo a mediados de año y aportar su granito de arena en la recta final de la temporada (6-3, 2.89).

 

   Algo muy similar ocurrió con el cuerpo de relevistas. El norteamericano Tony Barnette, después de registrar dos temporadas para el olvido en 2013 y 2014, recuperó su mejor versión este año al liderar la Liga Central con 41 salvados y dejar una increíble efectividad de 1.29 en 59 juegos.

 

   El puertorriqueño Orlando Román también tuvo un retorno prácticamente idéntico, luego de completar una campaña modesta en 2013 y pasar casi todo el 2014 lesionado. En esta ocasión, trabajó casi exclusivamente como relevista intermedio y deslumbró con su actuación: dejó récord de 5-5, con 23 holds (sexto en la liga), 58 ponches y una efectividad de 2.40 en 61 apariciones.

 

   Otro norteamericano, Logan Ondrusek, también hizo magia al liderar el circuito con 33 holds y registrar una efectividad de 2.05 en 72 salidas desde el bullpen en el que fue su debut en el béisbol profesional japonés.

 

   En lo que respecta a su ofensiva, sus buenos números se mantuvieron constantes a pesar de la ausencia por lesión de su principal hombre de poder, Balentien, quien venía de liderar la liga en jonrones de 2011 a 2013 y también a su equipo de 2011 a 2014.

 

   El veterano Kazuhiro Hatakeyama completó otra sólida temporada con el bate al disparar 26 cuadrangulares y liderar el circuito con 105 carreras empujadas, pero la historia del año en ese departamento pertenece al increíble Tetsuto Yamada, quien en apenas su segunda campaña completa como profesional incorporó su nombre al libro de récords.

 

   El joven camarero de 23 años se convirtió en el primer jugador en la historia de la NPB en liderar su liga en jonrones (38) y bases robadas (34), además de comandar también el circuito en dobles (39), bases alcanzadas (340), anotadas (119), porcentaje de bases alcanzadas (.416) y porcentaje de slugging (.610) y quedar segundo en promedio (.329), hits (183) y carreras remolcadas (100).

 

   Demás está decir que es el principal candidato y virtual ganador del premio al Jugador Más Valioso de la temporada regular en la Liga Central.

 

   No podemos dejar de mencionar el crucial aporte del antesalista Shingo Kawabata, quien ya prácticamente aseguró el título de bateo (.336) y el liderato imparables (195) de la liga, además de quedar segundo en anotadas (87) y tercero en porcentaje de bases alcanzadas (.383).

 

   El manager Mitsuru Manaka también merece un reconocimiento especial, luego de haber tomado las riendas del equipo a mediados de la temporada pasada tras la renuncia del estratega anterior. Su gran trabajo manejando a sus jugadores y manteniéndolos concentrados en los momentos decisivos del torneo sin duda marcó la diferencia en un título que no fue nada fácil de obtener.

 

   El año comenzó muy bien, luego de que el equipo asumiera el liderato de la Liga Central en abril, pero pronto regresaron las inseguridades de las campañas anteriores tras perder 9 partidos en fila a mediados de mayo que afectaron su puesto en la clasificación.

 

   A partir de entonces, se mantuvo constantemente en la mitad de la tabla en una pelea que estuvo tan intensa que incluso en par de ocasiones todos los clubes del circuito registraron marcas perdedoras.

 

   Sin embargo, su gran ofensiva, sumada a su buen trabajo desde la lomita, prevaleció en la recta final y le permitió al conjunto recuperar viejas glorias que no disfrutaba desde 2001.

 

   Desde su fundación en 1950 hasta principios de los años 90, el club tuvo un historial intrascendente excepto por un título de liga y una Serie de Japón obtenidos en 1978. Sin embargo, la llegada del manager Katsuya Nomura en 1990 cambió radicalmente la marcha del conjunto y lo convirtió en una dinastía que capturaría 5 campeonatos de liga y 4 coronas nacionales entre 1992 y 2001.

 

   El título de 2001 tiene un significado especial para nosotros por el gran protagonismo que tuvieron en el mismo dos de los mejores peloteros latinos que han pasado por la NPB: los venezolanos Roberto Petagine y Alex Ramírez.

 

   Petagine, que era el cuarto bate titular del equipo, lideró la liga en jonrones (39), carreras empujadas (127), porcentaje de embasado (.466), porcentaje de slugging (.633) y OPS (1.099), además de ganar el galardón al Jugador Más Valioso de la temporada regular.

 

   Ramírez, por su parte, disparó 29 cuadrangulares y remolcó 88 carreras a pesar de ser el séptimo bate del club y marcó así el inicio de una de las carreras más exitosas en la historia de la NPB entre jugadores extranjeros.

 

   Ese conjunto contaba además con una serie de estrellas japonesas que luego hicieron historia por méritos propios en la liga, como el actual manager Manaka, el receptor Atsuya Furuta, quien fue electo recientemente al Salón de la Fama del béisbol japonés, el ex grandeliga Akinori Iwamura y los miembros del prestigioso Meikyukai (Club de los Jugadores Extraordinarios) Atsunori Inaba y Shinya Miyamoto.

 

   No se puede decir que el actual equipo de Yakult pueda compararse a aquel fabuloso conjunto de estrellas de 2001, pero con la prometedora generación de jóvenes peloteros con la que cuenta ahora (Yamada tiene apenas 23 años, Ogawa 25 y Kawabata 28) sin duda podría construir su propia dinastía en los próximos años.

 

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