Mié, 28 Sep 2022 15:20 PM

El regreso de Castillo y las esperanzas de Lotte

   El espectacular regreso del venezolano José Castillo al béisbol profesional japonés con los Marinos de Lotte la semana pasada nos invita a revisar un tema tratado por nuestro colega del diario Japan Times Wayne Graczyk en un artículo reciente: la efectividad de las contrataciones de mitad de temporada, aunque aquí nos enfocaremos sólo en jugadores latinoamericanos.
 
   Para los que no recuerdan, Castillo, que el año pasado jugó con Yokohama y a pesar de sus buenos números no fue invitado a regresar con el equipo, debutó el pasado martes con los Marinos de Lotte de una manera contundente: 4-4, con un jonrón, 3 remolcadas, 2 anotadas y un boleto intencional y su contribución fue crucial para la victoria de su equipo.
 
   Lotte, que el año pasado ganó la Serie de Japón a punta de garra y bateo oportuno, ha pasado casi toda esta temporada en la parte baja de la tabla de clasificación de la Liga del Pacífico afectado seriamente por la pérdida de dos jugadores claves durante el invierno y el repentino bajón ofensivo de su cuarto bate predilecto.
 
   El venezolano fue entonces llamado de emergencia para reforzar la alineación del club y su gran primer partido reavivó las esperanzas de los fanáticos de meterse otra vez en la pelea por el título, pero el problema es que desde entonces el ahora cuarto bate no ha producido mucho más.
 
   En los 6 partidos en los que ha visto acción hasta ahora el equipo tiene récord de 3-3, que es exactamente el mismo récord que registró en los 6 partidos anteriores a su debut. Esto nos lleva a pensar, ¿será capaz el criollo de cambiar el rumbo de su equipo como lo han hecho otros jugadores en el pasado luego de ser contratados a mitad de temporada o será su paso por el club un recuerdo para el olvido?
 
   Como mencionaba nuestro colega Graczyk en su artículo, los resultados de este tipo de contrataciones han variado a través de los años desde éxitos inverosímiles hasta fracasos escandalosos.
 
   Sin ir muy lejos, la temporada pasada tuvimos cuatro excelentes ejemplos de los resultados que pueden arrojar este tipo de apuestas cuando el dominicano José Fernández, el panameño Fernando Seguignol y los venezolanos Roberto Petagine y Francisco Caraballo fueron contratados a mediados de campaña con la esperanza de reavivar a sus mermados equipos.
 
   Fernández fue el que arrojó los mejores resultados tras firmar con los Leones de Seibu y demostrar que su carrera en Japón aún no estaba terminada. En apenas 57 partidos, bateó para .339 de promedio, con 11 jonrones y 45 carreras empujadas, ayudando a su equipo a terminar segundo en la clasificación, a sólo dos puntos porcentuales del campeón de liga Halcones de SoftBank.
 
   Tal fue el buen impacto que dejó en el club que fue invitado a regresar esta temporada y si bien sus números no han sido igual de buenos hasta ahora, sí demuestran que el cacique aún puede producir como los mejores.
 
   Seguignol, por el contrario, fue la mayor decepción. Firmado por los Búfalos de Orix, el mismo conjunto con el que empezó su carrera en Japón en 2002, sólo jugó 11 partidos, en los que registró un pobre promedio de .189, en los que no conectó cuadrangulares y apenas remolcó 3 carreras.
 
   Debido a su avanzada edad (36 años) y a los muy modestos números registrados en sus dos últimas campañas en Japón (2009 y 2010), es muy probable que la carrera del panameño en la NPB ya haya llegado a su fin.
 
   Petagine, que en su momento fue el jugador extranjero mejor pagado de la NPB y cuya carrera en la Liga Central entre 1999 y 2004 fue una de las mejores que cualquier extranjero haya tenido en la historia, demostró que aún sabe cómo manejarse en la pelota japonesa, pero también que sus 40 años ya no le permiten producir tanto como antes. En los 81 partidos que disputó con los Halcones de SoftBank bateó para .261, con 10 jonrones y 41 carreras empujadas, contribuyendo al primer título de liga del equipo en 7 años. No obstante, el club no lo invitó a regresar este año.
 
   Por último, Caraballo se convirtió en una grata sorpresa. Sin tener ninguna experiencia profesional previa en las Grandes Ligas o la NPB, estaba jugando en una liga industrial japonesa cuando fue firmado de repente por los Búfalos de Orix y puesto a jugar en apenas una semana de haber llegado al club. En apenas su segundo turno con el equipo conectó un jonrón y terminó el año con un respetable promedio de .257, con 7 vuelacercas y 18 remolcadas, en 36 partidos.
 
   Tan auspicioso debut le valió una invitación a jugar de nuevo con el equipo este año, que aún no se ha materializado debido a una operación que tuvo que hacerse en la muñeca a principios de año pero que muy probablemente se haga realidad en las próximas semanas.
 
   Como también relata Graczyk en su artículo, quizás la contratación de mediados de año más exitosa de la historia del béisbol japonés fue la del cubano Orestes Destrade por parte de los Leones de Seibu, que en junio de 1989 lo firmaron de emergencia para ayudar a reavivar la ofensiva del equipo. “El Gran O”, como se dio a conocer en la liga, conectó 32 jonrones y empujó 81 carreras en apenas 83 partidos.
 
   Seibu no pudo ganar el título de liga ese año, pero con la ayuda del cubano sí lo ganó en los tres siguientes, en los que también se coronó campeón de la Serie de Japón.
 
   Una excelente primera impresión normalmente es sinónimo de éxito en el béisbol japonés y hasta ahora el venezolano Castillo la ha dejado tanto el año pasado con Yokohama como este año con Lotte. Ahora sólo falta esperar para ver si su aporte al equipo este año será para la historia o si se convertirá en una anécdota más.
 
   Desde esta columna, al igual que al resto de los jugadores latinos que están activos en Japón, le deseamos la mejor de las suertes.
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