Mar, 09 Ago 2022 23:00 PM

Las frustraciones de Takagi y la venganza de DeNA

   Morimichi Takagi, manager de los Dragones de Chunichi, no ha parado de hablar mal de los dominicanos Tony Blanco y Jorge Sosa y el venezolano Enyelbert Soto después de que éstos decidieran durante el invierno abandonar al equipo y firmar con las Estrellas de DeNA.
 
   “Blanco se va a caer como una curva cuando llega al plato; tienes que considerar su edad y la muñeca que se lastimó. Soto se lesiona muy a menudo y Sosa ya se estaba quejando mucho”, declaró recientemente el estratega en un programa de televisión.
 
   En noviembre del año pasado ya había dicho algo similar a los medios deportivos japoneses, explicando que la mejor manera de ponchar a Blanco era lanzándole una buena dieta de lanzamientos que se caigan al llegar al plato. Por si eso fuera poco, también agregó que su equipo no haría demasiados esfuerzos para retener a Blanco, Sosa o Soto, ya que era probable que los tres firmasen con el mejor postor.
 
   Tal fue la negatividad de sus comentarios que en ese momento, según la prensa local, su esposa le recriminó el haber hecho públicas tales declaraciones.
 
   Sin embargo, esa reprimenda aparentemente no lo convenció de guardar silencio porque sus ataques a los tres jugadores han continuado a un punto tal que los diarios japoneses ya han empezado a acusarlo de “mal perdedor”.
 
   Recordemos brevemente lo sucedido. Blanco llegó a Japón en 2009 con Chunichi y desde entonces ha sido el cuarto bate más productivo del equipo. Su segundo contrato de dos años terminó luego de finalizada la temporada 2012 y sus opciones eran renovar con el club o declararse agente libre y firmar con otro conjunto.
 
   Soto llegó a la NPB en 2011, también con Chunichi. En principio, fue invitado a los entrenamientos primaverales y se le ofreció un contrato muy modesto para quedarse por un año. Tras varias apariciones como relevista fue convertido en abridor y sorprendió a todos al revelarse como un lanzador de gran calidad.
 
   Debido a esto, se le ofreció un nuevo contrato para 2012 con un considerable aumento de sueldo (7 veces el monto anterior). Al finalizar esa campaña, sus opciones eran las mismas que las de Blanco.
 
   Sosa apenas llegó a Japón el año pasado, también con Chunichi, y con un contrato de apenas una campaña. El veterano lanzador probó ser un relevista invalorable al no permitir carreras limpias en sus primeras 31 apariciones y terminar el año con una efectividad de 1.85 en 53 juegos. Tras culminada la temporada, se encontró con las mismas opciones que Blanco y Soto.
 
   Chunichi, consciente del valioso aporte de los tres peloteros, se propuso la meta de renovarlos pero por alguna razón decidió ofrecerles sólo un año más de contrato y ningún aumento considerable de sueldo.
 
   En los casos de Soto y Sosa es probable que la estrategia tuviese algo de justificación ya que su partida no afectaría demasiado al club, pero en lo que respecta a Blanco la gerencia sin duda se equivocó. El toletero dominicano había sido una de las principales figuras del equipo durante los últimos cuatro años y merecía, al menos, un nuevo contrato de dos años como los que había firmado anteriormente.
 
   Lo demás ya es historia. Las Estrellas de DeNA, necesitadas urgentemente de refuerzos para ponerle fin a su racha perdedora y con el respaldo económico de una nueva compañía matriz, firmaron a los tres jugadores por dos temporadas y con considerables aumentos de sueldo para cada uno.
 
   Es probable que la reacción de Takagi provenga del hecho de que, como él mismo ya lo ha declarado a la prensa, éste será su último año al frente del club y simplemente esté ventilando sus frustraciones (según el diario Nikkan Sports, su objetivo para 2013 es ganar el título ya que no existe ningún tipo de posibilidad de que continúe al frente del equipo después de esta temporada).
 
   Después de todo, su designación como manager del conjunto fue más una emergencia que una decisión bien estudiada. Al finalizar la campaña 2011, el club simplemente quería deshacerse del anterior estratega, Hiromitsu Ochiai, quien a pesar de ser el dirigente más exitoso en la historia de la franquicia no era demasiado estimado por su alta gerencia.
 
   El anuncio de que su contrato no sería renovado fue hecho incluso antes de que se terminara la temporada regular, por lo que la designación de Takagi pareció más una llamada al bullpen para traer a alguien que terminase el juego que la contratación de un nuevo lanzador abridor.
 
   Con una buena parte de sus abridores lesionados y todo el mundo esperando que apenas durase un año en su puesto, Takagi sorprendió a propios y extreños al liderar la clasificación de la Liga Central por buena parte de la campaña 2012 y terminar segundo en la tabla.
 
   No obstante, nada parece indicar que ese milagro pueda repetirse en 2013. Con varios de sus abridores todavía lesionados, sus veteranos cada vez más viejos y lentos y sus tres mejores importados convertidos en rivales, el panorama luce muy desalentador para el desilusionado estratega. No es de sorprenderse que esté ventilando sus frustraciones.
 
   Todo esto nos trae a un punto muy interesante que mencionó nuestro colega Jim Allen, de la versión inglesa del Diario Yomiuri, en una reciente edición del podcast semanal que realiza junto a su compañero de redacción John Gibson.
 
   Allen hizo notar que la contratación de Blanco, Sosa y Soto por parte de DeNA representaba una venganza histórica del equipo de Yokohama sobre Chunichi, luego de que éste le hiciera lo mismo al primero una década atrás.
 
   Yokohama, como era conocido en ese entonces, tenía un equipo plagado de estrellas a principios de los años 2000 luego de que en 1998 ganara su segunda Serie de Japón de la mano del cerrador Kazuhiro Sasaki, el norteamericano Bobby Rose y compañía.
 
   Sin embargo, a medida que sus resultados fueron decayendo el conjunto se vio imposibilitado de retener a sus mejores jugadores importados y fue así como Chunichi apareció y se llevó a los dos mejores para luego convertirse, de la mano del manager Hiromitsu Ochiai, en uno de los mejores clubes de la Liga Central.
 
   La más significativa de estas adquisiciones fue la del norteamericano Tyrone Woods, quien luego de ganar dos títulos de jonrones con Yokohama en 2003 y 2004 se mudó a Chunichi para conquistar otra corona más de estacazos y una de carreras empujadas en 2006 y convertirse en una de las principales fuerzas ofensivas del club.
 
   En las cuatro temporadas (2005-2008) que defendió los colores del conjunto de Nagoya, el robusto toletero sumó 155 jonrones (casi 40 por año) y 426 remolques y registró un promedio de .291 para ayudar al equipo a ganar un título de liga y su primera Serie de Japón en 53 años.
 
   La otra firma fue la del lanzador dominicano Domingo Guzmán, quien en 2003 fue el mejor abridor que tuvo Yokohama y que, luego de pactar con Chunichi en 2004, se convirtió en el tercer abridor con más victorias del conjunto tras registrar récord de 15-5 y una efectividad de 3.76. El caribeño jugaría dos temporadas más con el club.
 
   Yokohama, prácticamente sin presupuesto para contratar importados, se convertiría en el peor equipo de la NPB en la década siguiente, mientras que Chunichi pasó a ser uno de los mejores.
 
   Ahora, con las adquisiciones de Blanco, Sosa y Soto, DeNA planea pasar factura por lo ocurrido 10 años atrás y es muy posible que tenga éxito debido a la línea ascendente en la que se mueve el equipo en este momento y la abrupta caída a la que parece dirigirse Chunichi, que nos recuerda mucho a esas curvas que se caen al llegar al plato de las que tanto le gusta hablar a Takagi.
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