Mar, 09 Ago 2022 21:48 PM

Mala forma de Abe podría afectar a Japón en el Clásico

   Desde que Koji Yamamoto fue designado manager de la selección japonesa de béisbol en octubre del año pasado, el veterano estratega ha estado construyendo su equipo en torno a quien él considera como su principal figura: el receptor Shinnosuke Abe.
 
   El poderoso careta de los Gigantes de Yomiuri, que fue nombrado Jugador Más Valioso de la Liga Central en 2012 tras liderar el circuito en promedio (.340) y carreras empujadas (104), representa el prototipo ideal del slugger japonés.
 
   Es alto, fuerte, puede batear tanto para poder como para promedio, tiene invalorable experiencia detrás del plato y es un líder por excelencia. Tomando en cuenta la extraordinaria campaña que registró en 2012 (estuvo pelando la triple corona hasta el final) y la ausencia de las más famosas figuras del país que militan en las Grandes ligas, no es de extrañarse que Yamamoto lo designase como el líder del combinado nacional.
 
   El único problema es que, fiel al que hasta ahora ha sido el curso de su carrera, el toletero suele alternar una temporada buena con una mala y, de acuerdo a su historial personal, este año le toca tener una campaña inferior a sus capacidades.
 
   En 2005, por ejemplo, bateó para .300, conectó 26 jonrones y remolcó 86 carreras, pero en 2006, a pesar de jugar la misma cantidad de partidos, bateó para .294, con sólo 10 cuadrangulares y 56 empujadas.
 
   En 2007 sumó 33 vuelacercas y 101 remolcadas, pero en 2008 bajó a 24 y 67, respectivamente. En 2010 tuvo una de sus mejores temporadas al enviar 44 pelotas a las gradas y producir 92 carreras, pero en 2011 bajó a 20 y 61.
 
   En 2012 lideró la NPB en promedio (.340) y empujadas (104) y fue electo Jugador Más Valioso de la Liga Central, por lo que en 2013, si la tendencia continúa, esos números deberían volver a caer. Lamentablemente para él y todos los fanáticos japoneses, su actuación en los últimos meses indica que así será.
 
   Una lesión durante la postemporada del año pasado afectó su rendimiento en la recta final del campeonato y desde entonces no ha vuelto a ser el mismo. A pesar de ser nombrado capitán de la selección nacional, no pudo ver acción en ninguno de los dos partidos amistosos que disputó el equipo ante Cuba en noviembre.
 
   Este año se ha visto lento y pesado en los entrenamientos primaverales y en los tres partidos amistosos que ha disputado el equipo hasta ahora sólo ha podido sumar un sencillo. El 17 de febrero ante los Carpas de Hiroshima se fue de 3-0 con un ponche, el 23 ante Australia arrojó el mismo resultado y sólo el 24, también ante Australia, logró sumar un hit en su segundo turno al bate.
 
   Esta baja producción ofensiva no sería un gran problema si su rol fuese el de ocupar el octavo puesto de la alineación y concentrarse primordialmente en su defensa, pero este no es el caso. El manager Yamamoto lo ha declarado la figura principal del conjunto y planea utilizarlo como el cuarto bate titular durante todo el torneo.
 
   Tal plan, obviamente, representa un riesgo enorme porque si la mala forma de Abe se extiende durante las próximas 4 semanas y el estratega se ve obligado a sustituirlo, no sólo estaría perdiendo a su principal arma ofensiva sino también a su capitán, su líder y al pilar sobre el cual ha construido al resto del grupo.
 
   Afortunadamente para Japón, los dos receptores de reserva con los que cuenta la selección han tenido actuaciones destacadas en los encuentros amistosos que han disputado hasta ahora, por lo que tarea de encontrar un eventual remplazo para Abe detrás del plato no luce tan difícil.
 
   Ginjiro Sumitani, el careta de los Leones de Seibu, conectó un jonrón solitario contra Cuba en noviembre y remolcó una carrera como emergente ayer ante Australia, mientras que Ryoji Aikawa, el receptor de las Golondrinas de Yakult, le dio el triunfo a su equipo hace dos días con un jonrón de 3 carreras como emergente, también ante el combinado australiano.
 
   El problema con estos dos remplazos es que ambos, hasta ahora, han resultado efectivos como suplentes pero no han sido probados en sus roles a tiempo completo. Es probable que cualquiera de los dos, confrontado con la responsabilidad de asumir el puesto y remplazar nada menos que al mejor jugador del equipo, caiga víctima de la presión y vea su rendimiento disminuir dramáticamente.
 
   A esto habría que sumarle el dilema adicional de quien utilizar como cuarto bate en el caso eventual de que Abe deba ser dejado en la banca. El jardinero de los Luchadores de Nippon Ham Sho Nakata representa el sustituto teórico del receptor, pero al parecer no le inspira demasiada confianza al manager Yamamoto porque éste continúa utilizándolo en el séptimo puesto de la alineación y hasta ha considerado bajarlo al noveno.
 
   También habría que considerar la magnitud del impacto psicológico que tendría en el seleccionado la ausencia de una figura tan importante. El resto de los jugadores del equipo probablemente tomen como un duro golpe la ausencia de su capitán, mientras que el manager Yamamoto se encontrará con la difícil tarea de tratar de mantener andando a un barco que ha perdido su principal motor.
 
   Japón tiene a su favor el hecho de que ya tiene experiencia enfrentando bajas similares. En el Clásico Mundial de 2009, el cuarto bate Shuichi Murata se lesionó el muslo corriendo en una jugada en el último partido de la segunda ronda y debió ser sustituido de emergencia en un momento muy delicado de la competencia.
 
   El conjunto no contaba con un remplazo natural para él y mandó a traer desde Japón a Kenta Kurihara, quien apenas tomó 3 turnos en el torneo y nunca fue ni titular ni cuarto bate. El manager Tatsunori Hara simplemente llenó el vacío utilizando los jugadores que tenía a su disposición y al final logró alzarse con el título.
 
   Por supuesto, Murata no era en ese momento la figura más destacada del equipo ni mucho menos el capitán. La novena contaba con la presencia de varias estrellas que militaban en las Grandes Ligas que lideraban a sus compañeros en cada partido, como Ichiro Suzuki, Daisuke Matsuzaka y Kenji Jojima.
 
   La diferencia es que, en este caso, Abe representa la presencia más importante de la selección y los efectos negativos de su eventual ausencia prometen ser mucho mayores que en el caso de Murata. El resto de sus compañeros sin duda trabajarán muy duro para sacar el conjunto adelante, pero es probable que no puedan hacerlo con la misma eficiencia con que lo lograron en 2009.
 
   Este problema desaparecerá por completo si el poderoso receptor recupera su excelente forma del año pasado en la escasa semana que falta antes de que comience el torneo, pero tomando en cuenta su modesto rendimiento de los últimos cuatro meses parece difícil que pueda lograrlo en tan corto tiempo.
 
   De manera que la suerte de Japón en el Clásico Mundial 2013 dependerá en gran medida de la habilidad del manager Yamamoto de detectar temprano cualquier problema que pueda existir con el rendimiento de Abe, de designar al remplazo más adecuado para sustituirlo y, sobre todo, de tener la valentía de tomar la decisión de dejarlo fuera de la alineación titular si la situación lo amerita.
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