La pelota que sí vuela y la racha de hits de Luna

   Luego de finalizadas las 15 primeras jornadas de la temporada 2013 de la NPB dos temas nos llaman poderosamente la atención: la exorbitante producción ofensiva vista sobre los terrenos de juego y la racha de partidos consecutivos con hit del dominicano Héctor Luna.
 
   No es un secreto que los jonrones y los promedios de bateo en general disminuyeron de manera dramática desde que la liga decidió establecer el uso de una pelota oficial para todos los encuentros durante la campaña 2011.
 
   Antes de esa fecha cada equipo compraba sus pelotas a distintos proveedores y los lanzadores tenían la difícil tarea de tener que adaptarse a pelotas distintas cada vez que trabajaban en estadios ajenos. Esto, obviamente, favorecía a los bateadores.
 
   Con el objetivo de eliminar esa desventaja la NPB decidió en 2011 adoptar el uso de una sola pelota oficial que supuestamente tendría características muy similares a la utilizada en las Grandes Ligas y encomendó a Mizuno la tarea de fabricarla.
 
   La famosa compañía de productos deportivos respondió al llamado, pero por alguna razón decidió crear un producto que no se asemejaba mucho al utilizado en los Estados Unidos sino que por el contrario tenía unas costuras mucho más pronunciadas y volaba mucho menos, como lo demostraron las pruebas realizadas antes de comenzar a utilizarlo.
 
   El resultado fue que, desde el mismo inicio de la temporada 2011, los promedios ofensivos de los bateadores cayeron al piso y un número inverosímil de lanzadores registraron efectividades inferiores a 1.00. Adicionalmente, los jonrones al lado opuesto del campo casi desaparecieron, por lo que de inmediato se le adjudicó el sobrenombre de “la pelota que no vuela”.
 
   Esto, por supuesto, creó una gran alarma y la ferviente protesta tanto de los jugadores como de los críticos, que reconocieron de inmediato el peligro potencial de una disminución tan pronunciada de la producción ofensiva. La NPB, sin embargo, hizo oídos sordos a tales reclamos y decidió mantener la nueva pelota en uso.
 
   La campaña 2012 comenzó con los mismos problemas y si bien la producción ofensiva mejoró un poco era evidente que la pelota seguía afectando a los bateadores. Sólo 11 toleteros terminaron el año con un promedio ofensivo igual o superior a .300 y el líder jonronero de ambas ligas sólo pudo sumar 31 cuadrangulares.
 
   Para el inicio de la presente temporada se esperaba que la ofensiva en general mejorara un poco debido a que los bateadores ya estarían más acostumbrados a enfrentar la nefasta pelota, pero lo que hemos visto hasta ahora ha sido tan exageradamente superior a lo esperado que ya existen sospechas generalizadas de que la pelota fue cambiada en secreto.
 
   Echémosle un vistazo a las estadísticas. El número de jonrones que se han conectado en las primeras 3 semanas de esta campaña ha más que duplicado la cifra vista en el mismo período en 2012 y los cuadrangulares al lado opuesto del campo de alguna manera han vuelto a aparecer, al igual que los bateadores con múltiples estacazos en un mismo partido (el dominicano Tony Blanco y el norteamericano Josh Whitesell ya tienen un juego con 3 vuelacercas cada uno).
 
   El número de carreras producidas en los partidos disputados hasta ahora también ha aumentado dramáticamente. En 2012, luego de las primeras 15 jornadas, el total de anotaciones producidas en la NPB totalizó 438. En 2013, durante el mismo período, el total ascendió a 625, para un incremento del 31,2 por ciento.
 
   Incluso el número de partidos en los que un equipo produjo 10 o más carreras en ese mismo período se duplicó, de 3 en 2012 a 6 en 2013. El juego entre las Águilas de Rakuten y los Marinos de Lotte del 6 de abril de 2013 incluso superó las 20 carreras (terminó 17-5 a favor de Rakuten), algo que sólo ocurrió 3 veces al año pasado.
 
   En 2012, luego de 15 partidos, ningún jugador latino tenía un promedio ofensivo superior a .300. El más alto, registrado por el venezolano Aarom Baldiris, apenas llegaba a .268. En 2013, por el contrario, 4 toleteros latinos poseen promedios superiores a .300 e incluso uno está en .450, el dominicano Héctor Luna.
 
   En 2012, durante ese mismo período, sólo un pelotero latino contaba con 2 jonrones en su haber, el dominicano Wily Mo Peña. En 2013, 5 jugadores de la región poseen 2 o más cuadrangulares, con el también dominicano Tony Blanco liderando el grupo con 6, seguido del venezolano José Celestino López con 4.
 
   En cuanto a carreras empujadas, en 2012 sólo un latino contaba con más de 10 en su cuenta: Peña, con 11. En 2013, 4 caribeños superan los 10 remolques, encabezados por Blanco, que tiene 17.
 
   El experimentado periodista norteamericano de la agencia de noticias Kyodo Jim Allen comentó hace poco a través de su cuenta en Twitter que su teoría es que algún club poderoso, probablemente los Gigantes de Yomiuri, presionó a Mizuno para cambiar la pelota en secreto a una que volase mejor que la utilizada hasta ahora.
 
   El famoso agente japonés Don Nomura, representante de Hideo Nomo y Yu Darvish, entre otros, había comentado a Allen a través de Twitter que cualquier cambio en la pelota, de haber ocurrido, tendría que haber venido de la NPB, que es la encargada de supervisarla.
 
   No obstante, Allen respondió diciendo que una fuente confiable, que conoce a fondo todo lo que ocurre en la NPB, le confirmó que la institución ni siquiera ha discutido el tema, de manera que ésta no es la responsable de lo que está ocurriendo.
 
   Sea como fuere, el cambio es bienvenido, por supuesto. Para nadie es un secreto que los juegos con abundantes carreras y jonrones son más atractivos para los fanáticos que los que terminan con pocas anotaciones, pero resulta lamentable que llegue de esta manera casi mafiosa, con una fuerza externa presionando al proveedor de pelotas para que lo realice a espaldas del organismo afectado.
 
   La NPB hubiese podido aprovechar la oportunidad para aumentar su popularidad y respetabilidad tomando directamente la iniciativa de promover y supervisar el cambio, en lugar de dejarse pasar por encima de esta manera, como tantas veces ya ha ocurrido en el pasado.
 
   Esto nos trae a la racha de partidos consecutivos con hit de Luna, quien ha sido uno de los grandes beneficiados de este cambio secreto que se ha visto sobre los terrenos de juego.
 
   El dominicano no sólo ha sumado al menos un imparable en los 15 partidos que ha disputado desde que comenzó la temporada sino que además ha conectado más de dos en 7 de sus últimos 8 juegos, lo que lo ha catapultado al liderato absoluto de promedio en la NPB con .450.
 
   La racha más larga de partidos seguidos con al menos un hit en la NPB pertenece a Yoshihiko Takahashi (Carpas de Hiroshima), quien conectó imparables por 33 juegos en fila en 1979. El récord para un extranjero pertenece al norteamericano Matt Murton (Tigres de Hanshin), quien sumó 30 partidos en 2011, y la marca para un latino está en posesión del venezolano Alex Ramírez (entonces con los Gigantes de Yomiuri), quien hiló 27 encuentros en 2008.
 
   El antesalista caribeño está todavía lejos de acercarse a alguno de estos récords, pero ya debe estar provocando investigaciones para determinar la racha más larga de partidos con hit para empezar una temporada, ya sea en general o por parte de un extranjero.
 
   De cualquier forma, la impresión que ha dejado hasta ahora en la liga ha sido extraordinaria, por lo que los analistas no paran de hablar de su rendimiento. Le deseamos la mejor de las suertes para esta temporada y que continúen sus éxitos en el futuro.
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