Mar, 09 Ago 2022 22:21 PM

¿Podrá Blanco superar el récord de jonrones de la NPB?

   Al momento de escribir esta columna, el toletero dominicano de las Estrellas de DeNA Tony Blanco promedia medio jonrón por juego, lo que le da una proyección de 72 al finalizar la temporada. El récord de la NPB, compartido por 3 jugadores, es de 55.
 
   Obviamente, es muy temprano para empezar a hacer proyecciones de este tipo, ya que parece imposible que el caribeño pueda mantener durante todo el año el ritmo ofensivo mostrado hasta ahora, pero resulta muy interesante analizar sus números.
 
   Incluso si su nivel de producción se reduce en, digamos, un 20% (de 0,5 a 0,4 cuadrangulares por partido), su proyección para finales de la campaña sería de 57 estacazos, lo que todavía le permitiría romper la marca de la liga.
 
   Un descenso del 40% (0,3 jonrones por juego) lo colocaría en 43 vuelacercas, lo que le bastaría para mejorar su marca personal de 39 registrada en 2009, y hasta una disminución del 50% (0,25 tablazos por encuentro), que le otorgaría 36 cuadrangulares en el año, le sería suficiente para superar la marca más alta de batazos de vuelta completa registrada en la liga en 2012, que fue de apenas 31.
 
   De manera que, incluso con una caída drástica de su actual ritmo ofensivo, el poderoso inicialista va encaminado a tener una gran temporada en 2013. Sólo tiene que asegurarse de sacar ventaja de las cosas que lo favorecen y tratar de prevenir o disminuir el impacto de aquellas que podrían afectarlo negativamente.
 
   Lo mejor que tiene a su favor es poder disputar sus juegos como local en el Estadio de Yokohama, que es el más pequeño de Japón. Comparado con el Nagoya Dome, donde solía jugar cuando defendía los colores de los Dragones de Chunichi, el parque de su actual equipo es un 5% más pequeño y además es abierto, lo que permite que la pelota vuele mejor.
 
   Hasta ahora, el isleño le ha sacado el mayor provecho posible a esa ventaja y siempre y cuando continúe haciéndolo sus números a finales de año serán de leyenda.
 
   Luego está el hecho de encontrarse en un equipo que lo necesita y que planea utilizarlo en todos los partidos del calendario, si es posible. En 2012, cuando jugaba con Chunichi, el nuevo manager del club quiso sentarlo en favor de un veterano de 43 años que le gustaba más, sólo para tener que abandonar el experimento debido a la obvia diferencia de talento a favor del latino. Este año no tendrá que lidiar con ese problema.
 
   Otra cosa que lo ayuda y que también promete mantenerse constante durante toda la campaña es la presencia del venezolano Alex Ramírez en el quinto puesto de la alineación, justo después de él. El respeto que los lanzadores rivales le tienen al criollo le permitirá ver más lanzamientos buenos de los que recibiría si otro bateador menos laureado estuviese en ese puesto.
 
   Según nos reveló el propio Ramírez en una entrevista exclusiva que publicamos ayer, el cambio secreto de la pelota oficial de la liga a una que vuela más que la utilizada en 2011 y 2012 también le permitirá incrementar su número de batazos de cuatro esquinas, si bien el dominicano ha mantenido un nivel productivo de jonrones más o menos constante desde que llegó a Japón en 2009.
 
   Decimos “secreto” porque la NPB, que es la encargada de la supervisión de la pelota, no ha anunciado nada al respecto, pero es obvio para los jugadores que el cambio ha ocurrido ya que ellos mismos pueden comprobarlo en las prácticas de bateo. Así mismo, las estadísticas respaldan contundentemente esta teoría. La producción ofensiva vista en este primer mes del calendario supera en un margen considerable a la vista en el mismo período en 2012.
 
   Por último, vale mencionar el tutelaje que recibirá de uno de los mejores estudiosos del deporte que existe en la NPB: Ramírez. El criollo dedica una buena parte de su tiempo a estudiar a los lanzadores y los receptores rivales para saber qué esperar de ellos durante sus turnos al bate y el conocimiento que ha recopilado durante sus 13 campañas en Japón es una de las principales razones de su éxito en la liga.
 
   Blanco, que se suele ponchar con frecuencia, seguramente debe estar tomando nota de todos los consejos que le da el venezolano para mejorar su rendimiento sobre el plato.
 
    Entre las cosas que pueden poner en peligro su asalto al récord están, principalmente, las lesiones. El caribeño no ha podido pasar de los 100 juegos disputados en ninguna de las últimas dos temporadas y si ahora espera tener cualquier posibilidad de superar la marca debe asegurarse de mantenerse sano todo el año.
 
   En su defensa, el tiempo de juego que perdió en 2012 se debió más que todo a un pelotazo que le fracturó uno de sus dedos que lo obligó a mantenerse fuera de los terrenos por mes y medio. Lo más probable es que esa experiencia no se repita este año, pero por si acaso el toletero ya ha empezado a utilizar un protector durante sus turnos al bate que le cubre toda la mano.
 
   Debido al vertiginoso arranque que ha tenido hasta ahora, es muy posible que pronto se reduzca el número de lanzamientos buenos que ve sobre el plato y que empiece a recibir bases por bolas con más frecuencia. Esto es una consecuencia natural del juego, especialmente ahora que su equipo se ha vuelto más competitivo y que representa una amenaza real para el resto de los clubes del circuito.
 
    Eso va a reducir sus chances de acercarse a la marca, pero no tanto como lo haría una lesión de gravedad, de manera que sus posibilidades de completar una campaña histórica siguen siendo muy buenas.
 
   Quizás el mayor peligro que le toque enfrentar, en el caso hipotético de que a finales de año esté verdaderamente cerca de romper el récord, será la reacción de sus rivales ante tal amenaza, ya que éstos podrían intentar sabotear de alguna manera su asalto a la marca, como ya ha ocurrido en el pasado.
 
   Desde que el legendario Sadaharu Oh implantó el récord de 55 jonrones en 1964, sólo 3 peloteros, todos extranjeros, han estado cerca de superarlo y todos ellos fueron víctimas de un sabotaje obvio.
 
   En 1985, el norteamericano de los Tigres de Hanshin Randy Bass, en su camino a ganar la triple corona de la Liga Central, llegó al último juego de la campaña con 54 estacazos en su haber. Su equipo se enfrentó a los Gigantes de Yomiuri, que por esas cosas del destino estaban dirigidos por Oh.
 
   Bass recibió 4 boletos intencionales en el partido y sólo logró evitar el quinto al hacerle swing a un lanzamiento que estaba totalmente fuera de la zona de strike y que se convirtió en un sencillo al jardín izquierdo.
 
   En 2001, su compatriota Karl “Tuffy” Rhodes sufrió el mismo problema, si bien en su caso logró igualar el récord de 55 jonrones con 4 partidos por disputar. No obstante, en la última serie de 3 juegos de la temporada le tocó enfrentar a los Halcones de Daiei (hoy Halcones de SoftBank) que, otra vez debido a la ironía del destino, estaban dirigidos por Oh. El poderoso toletero zurdo prácticamente no recibió lanzamientos buenos durante toda la serie, por lo que no pudo superar la marca.
 
   Prácticamente lo mismo le ocurrió al venezolano Alex Cabrera al año siguiente. El robusto inicialista conectó su jonrón 55 con 5 partidos por disputar y, una vez más, su equipo se enfrentó en la última serie de la campaña a Daiei, que todavía estaba bajó la dirección de Oh. El criollo tampoco vio lanzamientos buenos durante los 3 juegos, por lo que también se quedó a las puertas de superar la marca.
 
   En los tres casos Oh negó tener la responsabilidad de lo ocurrido, hecho que después fue ratificado por los respectivos coaches de pitcheo, quienes asumieron la responsabilidad de ordenarles a sus lanzadores que no le hicieran lanzamientos buenos a los aspirantes a romper la marca.
 
   Las cosas han cambiado en la última década en el béisbol japonés y podría esperarse que esta historia no se repitiese en el caso de Blanco, pero eso mismo se pensaba en los casos de Rhodes y Cabrera y sin embargo terminó ocurriendo.
 
   De cualquier forma, nos alegraremos mucho si vemos al dominicano superar la barrera de los 50 jonrones este año, ya que eso es algo que ningún bateador ha logrado en Japón desde que Rhodes sumara 51 en 2003.
 
   Incluso si sobrepasa los 40 estacazos ya habrán razones de sobra para celebrar, ya que representaría una nueva marca personal para el jugador y quizás el título de jonrones del circuito.
 
   Le deseamos la mejor de las suertes a Blanco en esta temporada que acaba de empezar y desde aquí estaremos apoyándolo en su intento por hacer historia en la NPB.
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