Mar, 09 Ago 2022 19:04 PM

El exitoso regreso de Fukudome y Nishioka a Japón

   Una de las principales claves del buen arranque de temporada que han tenido los Tigres de Hanshin hasta ahora ha sido el exitoso regreso a la NPB de dos estrellas japonesas que hasta el año pasado jugaban en las Grandes Ligas: Kosuke Fukudome y Tsuyoshi Nishioka.
 
   Después de disputar cinco temporadas no muy destacables con los Cachorros de Chicago, los Indios de Cleveland y los Medias Blancas de Chicago, Fukudome vio terminada su pasantía en las mayores cuando a mediados de 2012 fue bajado a triple A.
 
   En calidad de agente libre hizo todo lo posible para poder conseguir otro contrato en los Estados Unidos, pero su pobre rendimiento, su avanzada edad y su tendencia a lesionarse le cerraron las puertas de regreso a la Gran Carpa.
 
   Afortunadamente para él, varios equipos japoneses mostraron interés en contratarlo y al final fueron los populares Tigres de Hanshin los que recibieron el visto bueno de parte del jugador, que tuvo la valentía de tomar la decisión de regresar a su país cuando otros insisten, contra todo pronóstico, en quedarse en Norteamérica.
 
   Fukudome fue uno de los jugadores más productivos y populares de los Dragones de Chunichi durante las 9 campañas que disputó en la Liga Central desde su debut en 1999. En 2006, se alzó incluso con el galardón al Jugador Más Valioso del circuito luego de batear para .351, con 31 cuadrangulares y 104 carreras empujadas, en su camino a disputar la Serie de Japón con su equipo.
 
   En esa ocasión no pudo coronarse campeón, pero al año siguiente, a pesar de jugar apenas media temporada debido a una lesión, si logró obtener el primer título del clásico japonés para su club en 53 años.
 
   En noviembre de 2007 se convirtió en agente libre y, aprovechando la cúspide de su fama, decidió dar el salto a las Grandes Ligas. Varios conjuntos mostraron interés, pero al final fueron los Cachorros de Chicago los que le presentaron la oferta más atractiva: 48 millones de dólares por 4 temporadas.
 
   Como era de esperarse, su llegada a las mayores creó muchas expectativas, especialmente dentro de una fanaticada que ha estado esperando tanto tiempo por un título, y durante el primer mes de su carrera a ese nivel todo marchó de acuerdo al libreto.
 
   En su primer juego se fue de 3-3, incluyendo un doble y un jonrón de 3 carreras, y para finales de abril su promedio estaba en .327. No obstante, a partir de ese momento su producción comenzó a disminuir y ya nunca más volvió a recuperarse.
 
   Los Cachorros, probablemente porque no tenían otra opción, lo mantuvieron en su alineación durante la mayor parte de sus primeros 3 años de contrato, a pesar de que su promedio se mantuvo alrededor de .260 y de que apenas sumó aproximadamente 10 jonrones y 50 carreras empujadas por temporada.
 
   En contraste, en Japón bateó sobre .300 en cuatro temporadas distintas, conectó más de 20 vuelacercas en otras cuatro y remolcó más de 80 carreras en cuatro más.
 
   En su último año de contrato con Chicago el club logró desembarazarse de él a través de un canje de jugadores con los Indios de Cleveland, pero el cambio no marcó ninguna diferencia en su rendimiento. Terminado la campaña firmó como agente libre con las Medias Blancas, pero su productividad siguió en picada.
 
   Cuando empezó a especularse que podría regresar a Japón, muchos se mostraron escépticos ya que creían que la carrera del jugador había llegado a su fin, pero para sorpresa de todos éste ha demostrado hasta ahora que todavía le queda gasolina en el tanque.
 
   Su promedio de .160 es para el olvido, pero sus 4 cuadrangulares y sus 18 carreras empujadas lo colocan entre los líderes de la categoría en la Liga Central. No sólo eso, 2 de sus 4 jonrones le han dado un par de triunfos dramáticos a su equipo, por lo que su estatus de estrella se ha mantenido intacto.
 
   El 5 de abril, ante los Carpas de Hiroshima en el Estadio Mazda, rompió un empate a 6 carreras en la apertura del duodécimo capítulo con un vuelacercas solitario que decidió el encuentro a favor de Hanshin, mientras que el 19 de abril, luego de igualar la pizarra con un estacazo de 2 carreras, dejó en el terreno a las Golondrinas de Yakult con otro jonrón, esta vez con las bases llenas, en el cierre de la duodécima entrada.
 
   Todavía queda mucho camino por recorrer y los buenos resultados de su primer mes de acción no garantizan que su temporada será un éxito, pero sin duda es agradable ver que todavía es capaz de mostrar destellos del talento que lo convirtió en una estrella durante los años que jugó con Chunichi.
 
   El caso de Nishioka es muy similar. Luego de convertirse en el campo corto titular de los Marinos de Lotte en 2005 y ganar la Serie de Japón con su equipo ese mismo año, el joven talento fue aumentando poco a poco su calidad como pelotero hasta regresar a la cúspide en 2010, campaña en la que ganó el título de bateo de la Liga del Pacífico con un promedio de .346 y cosechó su segundo anillo de la Serie de Japón junto a su club.
 
   En su momento de mayor fama, le pidió a su club que lo pusiera a la venta a los equipos de las Grandes Ligas a través del llamado Sistema de Traspasos y fue así como se ganó su boleto para ir a jugar a los Estados Unidos.
 
   Los Mellizos de Minnesota ganaron los derechos exclusivos para negociar con él y lo firmaron por tres temporadas y 15 millones de dólares. Con la habilidad de batear a ambas manos, se perfilaba como un potencial primer bate y también como el campo corto o el camarero titular del equipo.
 
   En los entrenamientos primaverales de 2011 bateó para .345 y su debut en la Gran Carpa parecía destinado a ser brillante. No obstante, tras apenas un mes de acción sufrió una lesión en su pierna en una jugada defensiva en la segunda base que interrumpió abruptamente su plan de jugar a diario en las mayores y limitó su primera campaña a apenas 68 juegos.
 
   Su segundo año lo pasó casi exclusivamente en las ligas menores y en los apenas 3 partidos que disputó con el equipo grande no pudo conseguir ni siquiera un hit. Su tercer año de contrato parecía destinado a concluir con un resultado similar, pero el jugador tuvo el bueno atino, luego de darse cuenta de que no tenía las herramientas necesarias para triunfar en los Estados Unidos, de solicitarle a su club que lo dejara en libertad para poder regresar a Japón.
 
   Su equipo aceptó y fue así como negoció y firmó un contrato con Hanshin para regresar a jugar en la NPB. La temporada todavía es muy joven, pero hasta los momentos su decisión de volver a casa parece haber sido la correcta.
 
   En los 25 partidos que ha disputado hasta ahora como primer bate del club batea para .314, cifra que lo coloca como el sexto mejor de la especialidad de la Liga Central, y suma 12 carreras anotadas y 11 empujadas, por lo que va encaminado a producir los mismos números que solía registrar con Lotte antes de irse a Minnesota.
 
   A diferencia de Fukudome, Nishioka tiene la ventaja de que aún no ha cumplido 29 años, por lo que potencialmente podría jugar otras 10 campañas más en Japón y retirarse como uno de los mejores jugadores en su posición en la historia de la NPB.
 
   La temporada 2013 acaba de empezar y todavía es muy temprano para sacar conclusiones, pero por lo visto hasta los momentos tanto Fukudome como Nishioka están encaminados a completar una gran campaña en su regreso a la liga que los lanzó a la fama. Les deseamos la mejor de las suertes a ambos.
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