Mar, 09 Ago 2022 22:42 PM

Shohei Otani y el debate acerca de su doble rol

   El pasado jueves 23 de mayo, después de casi 2 meses de comenzada la temporada, el novato sensación del béisbol Japonés Shohei Otani hizo su esperado debut como lanzador abridor en el encuentro entre los Luchadores de Nippon Ham y las Golondrinas de Yakult en Sapporo.
 
   El codiciado joven de 18 años ya había debutado como profesional con Nippon Ham el día inaugural de la campaña, pero como jugando como jardinero derecho y bateando octavo en la alineación de su equipo.
 
   No obstante, muchos estaban ansiosos de verlo sobre el montículo, no sólo porque en principio esa es su especialidad, sino sobre todo porque de esa manera estaría cumpliendo la promesa del manager Hideki Kuriyama de utilizarlo en dos roles distintos: como lanzador y como jugador de posición.
 
   Hagamos un pequeño recuento del salto de Otani al estrellato. El espigado derecho de 1,93 metros causó revuelo pocos días antes del draft de la NPB del pasado 25 de octubre al declarar que se iría a jugar directamente a las Grandes Ligas sin pasar primero por la liga profesional local.
 
   Armando con una recta que alcanza las 97 millas por horas, la mayoría de los clubes locales lo tenían como su primera opción durante el draft, pero se vieron obligados a abandonar sus planes de tratar de firmarlo debido a la insistencia de éste de que sólo firmaría con un conjunto norteamericano.
 
   Sin embargo, Nippon Ham decidió jugárselas durante la ceremonia y lo designó como su primera opción, por lo que, a falta de competencia, salió de la misma con los derechos exclusivos de negociación con el jugador. Éste insistió al finalizar el evento que no firmaría con el conjunto de Sapporo, pero tras un mes de negociaciones cambió de opinión y decidió unirse a las filas del club, lo que despertó la ira del resto de los equipos de la liga.
 
   Varias fueron las promesas que tuvo que hacer Nippon Ham para convencerlo de comenzar su carrera en Japón. La más importante de ellas fue que no se interpondría en los deseos del pelotero de irse a las Grandes Ligas, sino que le ofrecería una manera distinta de llegar a la misma meta.
 
   Luego, entraron en juego dos condiciones que probablemente fueron claves en la negociación. Primero, el ofrecimiento de otorgarle el 11 como el número de su uniforme, que es el mismo que utilizaba quien ha sido hasta ahora la máxima estrella en la historia de la franquicia, Yu Darvish. El club había declarado un año antes que lo “retiraría” hasta que llegase un candidato digno de utilizarlo y no tuvo que esperar mucho.
 
   Después, estuvo la oferta de utilizarlo de una manera que nadie le había propuesto antes: en un doble papel de lanzador y jugador de posición.
 
   En este sentido, Otani superaría en estatus a los dos novatos que tanta sensación causaron el año pasado en las Grandes Ligas, Brett Harper (Nacionales de Washington) y Mike Trout (Angelinos de Los Ángeles). Su ofensiva no sería tan buena como la de éstos, pero los superaría a ambos con creces sobre el montículo, ya que ninguno de éstos es capaz de trabajar como lanzador.
 
   Con unas condiciones tan interesantes sobre la mesa, el joven talento decidió firmar con Nippon Ham y comenzar de inmediato su carrera profesional al máximo nivel, sin tener que pasar por las ligas menores.
 
   Su debut en el jardín derecho el 29 de marzo fue de ensueño, luego de irse de 4-2, con un doble, un sencillo y una carrera empujada, en el triunfo de 5-3 de su equipo sobre los Leones de Seibu.
 
   Desde entonces, las expectativas acerca de su doble rol comenzaron a crecer y también el debate acerca de la idea, ya que muchos consideran un error el ambicioso proyecto de utilizarlo en ambas posiciones.
 
   Esta idea no es nueva, por su puesto, ya que es una de las cosas más comunes que se pueden ver en el béisbol infantil y colegial en todas partes del mundo. Los mejores jugadores en esos niveles son, por lo general, el lanzador abridor, el cuarto bate y el novio de la madrina en sus respectivos equipos.
 
   Lo que ocurre es que a nivel profesional es muy difícil de aplicar debido a lo exigente que resulta para el jugador realizar de manera eficiente ambos roles y al alto riesgo de lesión que representa tal esfuerzo físico.
 
   Sus críticos insisten en que debería concentrarse en uno de los dos papeles. Primero, para obtener la continuidad de juego que necesita para poder ser exitoso, y luego, para aumentar su eficiencia como jugador y también minimizar el riesgo de una posible lesión.
 
   En este sentido, los críticos parecen tener la razón de su lado, ya que hasta ahora la presencia del jugador en la alineación ha sido muy inconsistente. Como jardinero, ha disputado sólo 17 partidos (menos de la mitad de los que ha jugado el equipo), mientras que como lanzador sólo ha realizado una apertura hasta ahora. Incluso, ya ha pasado por la lista de lesionados luego perderse 3 semanas de acción tras torcerse un tobillo.
 
   Pero a pesar de esto, su rendimiento en ambos roles ha sido tan bueno que después de todo la idea de utilizarlo de esa forma no sólo no parece descabellada sino que por el contrario luce muy atractiva.
 
   En los 17 encuentros que ha disputado en el jardín derecho batea para .326, con 7 dobles y 3 carreras empujadas. Tan complacidos están sus entrenadores con su actuación que en el juego de ayer lo subieron al quinto puesto de la alineación.
 
   Como lanzador sólo ha podido realizar una apertura hasta ahora, pero en ella se fue sin decisión tras permitir 2 carreras y 6 hits en 5 entradas completas en las que ponchó a dos rivales con su recta de 97 millas y concedió 3 boletos. Su efectividad quedó en una respetable cifra de 3.60.
 
   Quienes apoyan el plan de utilizarlo en ambos roles, algo que desde el punto de vista de los fanáticos es sin duda muy atractivo, insisten en que se le debe otorgar un plan de trabajo consistente, ya que hasta ahora el manager Kuriyama no le tiene designada una agenda clara, ni como jardinero, ni como lanzador.
 
   En el caso eventual de que decidiese utilizarlo en ambos roles en un mismo juego, podría utilizarlo como relevista y luego dejarlo sobre el terreno una vez que terminase su trabajo sobre el montículo.
 
   Si este no es el caso, entonces podría utilizarlo como jardinero regular y simplemente darle uno o dos días de descanso antes de cada apertura como lanzador para permitirle prepararse mejor, si bien esto crearía un problema de continuidad en la defensa los jardines.
 
   Como la Liga del Pacífico utiliza el bateador designado, otra opción sería utilizarlo en ese papel en los partidos en los que no trabaje como lanzador, o incluso podría apelarse a la fórmula clásica del béisbol infantil y permitirle lanzar y batear en el mismo juego, si bien aquí perdería continuidad como bateador porque no podría ver acción todos los días.
 
   Si usted estuviese en el puesto del manager Hideki Kuriyama, ¿qué haría? ¿Lo utilizaría solamente en un rol? ¿Cuál rol le otorgaría? ¿Le permitiría jugar ambas posiciones? ¿Qué fórmula utilizaría para permitirle jugar continuamente en ambos puestos?
 
   El propio Kuriyama insiste en que lo seguirá utilizando en ambos roles, pero no ha dado ninguna pista acerca de cómo lo hará. Haga lo que haga, el cuento es que este debate acerca de la viabilidad de su doble rol promete mantenerse muy activo hasta que termine la temporada.
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