Mar, 09 Ago 2022 19:23 PM

La Liga del Pacífico sigue dominando a la Central

   La serie de Juegos Interligas de la NPB, a pesar de tener menos de 10 años de historia, cuenta ya con una tradición que parece inquebrantable: el dominio absoluto de los equipos de la Liga del Pacífico sobre sus pares de la Liga Central.
 
   En las 8 ediciones que se han disputado hasta ahora los equipos del Pacífico han superado en victorias a los de la Central en 7 ocasiones y también se han alzado con el título de campeón de la serie en igual número de oportunidades.
 
   Por si esto fuera poco, a falta de 4 jornadas por disputarse, la historia está destinada a repetirse este año ya que los clubes del circuito oceánico superan a sus rivales por un abrumador récord de 67-48 que parece difícil que vaya a cambiar en los últimos 24 juegos.
 
   Adicionalmente, con tres de sus representantes ocupando los tres primeros puestos de la clasificación es casi un hecho que el título de campeón volverá a quedarse en sus manos.
 
   Los Halcones de SoftBank, que en este momento lideran la tabla, buscan apoderarse de nada menos que su cuarto título del torneo. Las Águilas de Rakuten, que están en segundo lugar, buscan convertirse en el quinto representante distinto del circuito en coronarse campeón y los Búfalos de Orix, que están en tercer lugar, buscan cosechar su segundo galardón.
 
   Tratar de explicar el porqué de este dominio también se ha convertido en una tradición de este torneo. Las teorías abundan y la mayoría de ellas aportan algo de luz acerca de la situación, pero ninguna logra explicar por sí sola este dominio tan contundente.
 
   La más popular de todas indica que los lanzadores de la Liga del Pacífico son mejores que los de la Central y esto, hasta ahora, ha sido siempre cierto.
 
   Tomemos como ejemplo los dos casos más claros: Daisuke Matsuzaka y Yu Darvish. Ambos lanzadores, estrellas legendarias en la NPB antes de irse a las Grandes Ligas, impusieron en su momento el récord para el traspaso más caro en la historia de la transferencia de jugadores de Japón a los Estados Unidos.
 
   Los Medias Rojas de Boston y los Vigilantes de Texas pagaron cada uno más de 51 millones de dólares sólo para obtener los derechos exclusivos de negociación con esos dos serpentineros. El monto más alto que se ha pagado jamás por un lanzador de la Liga Central, 26 millones de dólares, fue cubierto por los Yanquis de Nueva York para obtener los derechos de Kei Igawa, quien resultó ser un fracaso estrepitoso en las mayores.
 
   Agreguemos a esta lista a Hideo Nomo, el responsable directo de la presencia cada vez mayor de jugadores japoneses en las Grandes Ligas, quien también llegó a los Estados Unidos proveniente de un equipo de la Liga del Pacífico para causar un impacto inmediato: ganó el premio al Novato del Año y lanzó 2 juegos sin hits ni carreras.
 
   Sumemos también a Hisashi Iwakuma, abridor de Japón en la final del Clásico Mundial 2009 quien ahora juega con los Marineros de Seattle; Masahiro Tanaka, el mejor lanzador de la NPB en la actualidad; e incluso a Shohei Otani, el novato del momento en Japón, quien también promete desarrollarse como un lanzador de primera categoría. Todos ellos provienen de equipos del circuito oceánico.
 
   Incluso 7 de los últimos 8 ganadores del Premio Sawamura (el equivalente japonés al Premio Cy Young) han salido también de la Liga del Pacífico y 3 de ellos se llevaron además el galardón al Jugador Más Valioso de la temporada regular.
 
   La Liga Central también cuenta, y ha contado en el pasado, con lanzadores de renombre. Mencionemos, por ejemplo, a Kazuhiro Sasaki, el mejor cerrador japonés de la historia, y también a Koji Uehara y a Kenshin Kawakami. No obstante, salvo Sasaki, ninguno de ellos se acerca a la estatura de los serpentineros mencionados anteriormente.
 
   En resumen, la Liga del Pacífico ha contado casi siempre con mejores lanzadores que la Central y eso ha influido bastante en los resultados de las series de juegos interligas que se han disputado hasta ahora.
 
   La utilización del bateador designado es otra de las excusas que los jugadores de la Central suelen utilizar para explicar su fracaso en los juegos interligas. Como ellos no están acostumbrados a usarlo, dicen estar en desventaja a la hora de jugar en los estadios de la Liga del Pacífico.
 
   El único problema con esta teoría es que los conjuntos del Pacífico suelen dominar también ofensivamente a sus rivales cuando juegan como visitantes, cuando el bateador designado no se puede utilizar, de manera que este hecho, por sí solo, no puede explicar el constante fracaso de los clubes de la Central.
 
   El tamaño de los estadios es otro factor que siempre se menciona en cualquier discusión relacionada a los juegos interligas. Como los parques de la Central suelen ser más pequeños que los de su par del Pacífico –en especial el Estadio Koshien y el Estadio de Yokohama–, los conjuntos visitantes tienen la ventaja ofensiva de su lado.
 
   Sin embargo, al igual que con el bateador designado, las estadísticas muestran un rendimiento homogéneo de todos los equipos tanto en casa como en la carretera, por lo que esta explicación no resulta convincente.
 
   Jim Allen, el experimentado periodista de la agencia de noticias Kyodo, proveyó hace poco en su podcast semanal la explicación más sencilla y probablemente más acertada de todas: la Liga del Pacífico es mejor que la Liga Central.
 
   Esta idea puede resultar muy dura de asimilar para los conjuntos de la Central, en especial para los prestigiosos y populares Gigantes de Yomiuri y Tigres de Hanshin, pero resulta muy difícil refutarla. Los resultados lo muestran con claridad.
 
   La Liga del Pacífico ha estado siempre un paso delante de su par en términos de organización y modernización, por lo que normalmente realiza un juego más completo. No sólo cuenta con mejores lanzadores, sino que también tiene una ofensiva más poderosa y elaborada, corre mejor las bases, defiende mejor y posee un bullpen más desarrollado.
 
   También cuenta con una mejor paridad de fuerzas, ya que cada uno de sus 6 equipos tiene siempre chance de alzarse con el título de liga. La Central, por el contrario, cuenta con dos franquicias, los Carpas de Hiroshima y las Estrellas de DeNA, que están acostumbradas a ocupar los dos últimos puestos de la tabla cada año y que difícilmente tienen chance de siquiera clasificar a la postemporada.
 
   Sea cual sea la mejor explicación, el hecho es que la Liga del Pacífico continúa dominando a la Central en los juegos interligas y nada en el horizonte parece indicar que esto vaya a cambiar en el futuro.
 
   Los títulos de la Serie de Japón prometen seguir repartiéndose equitativamente entre ambos circuitos, pero en lo que concierne a los juegos interligas, salvo que la Liga Central cambie de manera drástica su forma de trabajo, seguirán acumulándose en las vitrinas de la Liga del Pacífico.
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