Mar, 09 Ago 2022 22:31 PM

El primer título de Jones, Matsui y Hoshino

   Tres personas que han estado ligadas al béisbol por un buen tiempo capturaron finalmente este domingo el primer campeonato de sus exitosas carreras luego de que las Águilas de Rakuten ganaran el séptimo y decisivo juego de la Serie de Japón 2013 en Sendai.
 
   El curazoleño Andruw Jones, que llegó este año a la NPB luego de disputar 17 campañas en las Grandes Ligas; Kazuo Matsui, que salió de Japón, fue a MLB y regresó; y Senichi Hoshino, un manager con 16 temporadas de experiencia en la liga, celebraron todos su primer título.
 
   Jones, de 35 años, debutó en las Grandes Ligas con los Bravos de Atlanta en 1996 y ese mismo otoño se convirtió en el pelotero más joven (19 años) en conectar un jonrón en la postemporada y apenas en el segundo jugador en batear cuadrangulares en sus primeros dos turnos en la Serie Mundial.
 
   No obstante, Atlanta perdió esa final y también la de 1999, por lo que Jones nunca más tuvo la oportunidad de capturar un título de campeón a pesar de su larga y exitosa carrera en la Gran Carpa, que incluyó 434 jonrones, 1.289 carreras empujadas, 1933 hits, 10 Guantes de Oro y 5 participaciones en el Juego de las Estrellas, entre varias distinciones más.
 
   Este año, en un intento de obtener más tiempo de juego, decidió apostar por el béisbol japonés y firmó un contrato de una temporada con las Águilas de Rakuten de la Liga del Pacífico, quienes no dudaron en utilizarlo como titular durante toda la temporada.
 
   El experimentado jardinero no registró el promedio ofensivo que más le hubiese gustado (.243), pero conectó 26 jonrones (quinto en la liga), remolcó 94 carreras (tercero) y lideró su circuito en boletos (105) y pelotazos recibidos (15), además de jugar casi todos los partidos de la campaña (143 de 144).
 
   Es muy probable que a su llegada a un club que terminó en último, quinto y cuarto en la tabla de posiciones de la Liga del Pacífico en los últimos 3 años sus esperanzas de ganar un campeonato no fueran muchas, pero sorpresivamente su sola presencia en el roster le dio al resto de sus compañeros la confianza necesaria para convertirse en campeones.
 
   El manager Senichi Hoshino así mismo lo reconoció en varias ocasiones, en las que no dudó en explicarle a la prensa local lo muy positiva que fue la influencia del caribeño sobre el resto de los jugadores del conjunto, en especial de los más jóvenes, y que por eso lo consideraba el jugador más valioso del club.
 
   Sea como fuere, lo cierto es que con él en la alineación Rakuten jugó a un nivel nunca antes visto y capturó el primer título de liga de su historia, al que luego sumó también su primera Serie de Japón.
 
   De manera que tras 18 largas temporadas de espera, el curazoleño pudo finalmente obtener su primer título de campeón en el béisbol profesional, si bien requirió un poco de suerte y mucha valentía para lograrlo.
 
   El club no ha dicho todavía qué planes tiene para él en 2014, pero sin duda intentará extenderle su contrato y mantenerlo en su roster por tanto tiempo como pueda. Para él, la situación no podría ser mejor, pues tendrá la oportunidad de seguir jugando a diario en una liga que le gusta y en la que es idolatrado.
 
   Al momento de su partida a las Grandes Ligas, Kazuo Matsui era simplemente uno de los jugadores más extraordinarios que había producido el béisbol japonés. Sus números de entonces lo decían todo: 7 temporadas consecutivas bateando para al menos .300, 4 conectando al menos 20 jonrones y 5 robando al menos 30 bases, además de ganar un premio al Jugador Más Valioso de su circuito y 4 Guantes de Oro.
 
   En 2002, se convirtió en el primer bateador ambidiestro en batear para .300, conectar 30 cuadrangulares y robar 30 bases en una misma temporada y, por si eso fuera poco, disputó 1.143 partidos consecutivos, la quinta racha más larga de la historia de la NPB y la más larga de la Liga del Pacífico.
 
   No obstante, a pesar de su extraordinario talento y del éxito regular de su equipo, los Leones de Seibu, quienes clasificaron a la Serie de Japón en 1997, 1998 y 2002, el habilidoso campo corto jamás llegó a ganar un campeonato en su país.
 
   Su prometedora llegada a las Grandes Ligas en la campaña 2004 tuvo un inicio de ensueño tras conectar un cuadrangular en su primer turno al bate como miembro de los Mets de Nueva York. Sin embargo, a partir de ahí las cosas fueron en picada y apenas 3 años después fue dejado en libertad por ese club.
 
   Su firma con los Rockies de Colorado en 2007, que no tenían precisamente un historial de éxito en las mayores, terminó de una manera impensada cuando el club clasificó a la primera Serie Mundial de su historia. El talentoso pelotero nipón, que para entonces se había cambiado a la segunda base, volvió a ver acción en una final, pero desafortunadamente su equipo fue barrido en cuatro juegos por los Medias Rojas de Boston, por lo que su sueño de ser campeón se desvaneció una vez más.
 
   Terminada su carrera en los Estados Unidos luego de 7 años de altibajos, decidió regresar a Japón y firmar con Rakuten, un conjunto más conocido por sus bajas posiciones en la tabla de clasificación que por su historial de éxitos. Su objetivo era el mismo que se había propuesto Jones: obtener más tiempo de juego.
 
   No fue ninguna sorpresa para él que en sus dos primeras campañas en Sendai su club quedase fuera de la postemporada, pero sin duda lo fue el hecho de que este año el conjunto jugó a un nivel antes visto y, como consecuencia, logró ganar la Serie de Japón.
 
   A sus 38 años y jugando para Rakuten, el experimentado campo corto probablemente pensó que sus posibilidades de ganar un título ya habían desaparecido, pero su insistencia en mantenerse activo terminó pagando los mejores dividendos.
 
   Hoshino tuvo una exitosa carrera como lanzador con los Dragones de Chunichi entre 1969 y 1982, tanto por su efectividad sobre el montículo como por su extrovertida personalidad que, gracias a un odio intenso hacia los Gigantes de Yomiuri, le ganó muchos adeptos.
 
   Como miembro del cuerpo de lanzadores de Chunichi disputó la Serie de Japón en 1974 y 1982, pero en ninguna de las dos ocasiones pudo coronarse campeón.
 
   Su carrera como manager ha sido más exitosa aún y ha estado marcada por una tendencia que se ha continuado repitiendo hasta ahora: convertir a un equipo perdedor en uno ganador.
 
   En 1987, 5 años después de su retiro como jugador, Chunichi lo llamó para que tomase las riendas del equipo y en apenas su segunda campaña al mando llevó a sus jugadores a la Serie de Japón.
 
   La historia se repitió en 1999, cuando durante un segundo período como manager del club volvió a llevar a sus pupilos a la final, y también en 2003, esta vez al mando de los Tigres de Hanshin, quienes habían terminado últimos en la tabla de la Liga Central en 4 de las 5 temporadas anteriores, pero lamentablemente para él, en ninguna de esas tres ocasiones logró quedarse con el título nacional.
 
   Luego de 7 años de inactividad Rakuten lo contrató como su nuevo manager y éste, fiel a su tradición, llevó al joven conjunto de la Liga del Pacífico a la Serie de Japón en apenas su tercera temporada al frente del mismo. La diferencia es que, en esta ocasión, sí logró quedarse con el título.
 
   Seguramente le importará muy poco el hecho que a sus 66 años y 9 meses se haya convertido en el estratega más viejo en ganar la Serie de Japón, lo que realmente le importará es que finalmente consiguió lo que había buscado por tanto tiempo.
 
   Nuestras más sinceras felicitaciones a estos tres personajes, que a pesar de sus exitosas carreras en este deporte nunca antes habían tenido la oportunidad de llamarse campeones.
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