Mar, 09 Ago 2022 19:39 PM

Propuesta del gobierno beneficiaría mucho a la NPB

   El Partido Democrático Liberal, que actualmente gobierna a Japón, realizó una propuesta sorpresiva la semana pasada mientras anunciaba sus planes para reactivar la economía del país: expandir el número de equipos de la NPB de 12 a 16.
 
   Según explicaron sus representantes, la idea es crear cuatro nuevas franquicias en regiones que actualmente no poseen una de manera que los habitantes de las mismas, a través del seguimiento de los nuevos equipos, contribuyan a revitalizar sus respectivas economías.
 
   Como ejemplo de los beneficios que tal plan traería al país citaron el de las Grandes Ligas, que desde el inicio de los años 60 comenzó a expandirse con éxito a todas las regiones de esa nación al punto de crecer de 16 a los 30 clubes que posee actualmente.
 
   La propuesta no es descabellada, ya que existen dos ejemplos recientes que prueban que esa estrategia es capaz de producir un impacto económico muy positivo dentro de Japón: los de los Luchadores de Nippon Ham y las Águilas de Rakuten.
 
   Luego de compartir su sede por 58 años y mantenerse a la sombra durante todo ese tiempo de los Gigantes de Yomiuri, Nippon Ham se mudó en 2004 al Sapporo Dome, ubicado en la isla de Hokkaido al norte de Japón, con la idea ganarse su independencia, incrementar su fanaticada y mejorar su economía como club.
 
   El resultado sobrepasó todas las expectativas. Los fanáticos de la ciudad de Sapporo se volcaron de manera masiva a apoyar a su nuevo equipo, que adoptaron como si hubiese sido suyo desde el principio, y al hacerlo no sólo contribuyeron a mejorar sus finanzas sino también la economía de toda la región.
 
   Lo mismo ocurrió con Rakuten, que se convirtió en 2005 en el primer equipo de expansión en la NPB desde 1954. El club estableció su sede en la pequeña ciudad de Sendai, ubicada a 365 kilómetros al noreste de Tokio, que era conocida por la calidad de su béisbol colegial pero no por poseer alguna franquicia deportiva profesional famosa.
 
   No obstante, el resultado fue muy similar al visto con Nippon Ham en Sapporo. Los fanáticos locales se identificaron con su club de inmediato y asistieron a apoyarlo en masa. Esto ayudó al conjunto a mantenerse funcionando y también a reactivar la economía de toda la región, ya que sus productos empezaron a venderse en las ciudades vecinas, cuyos fanáticos incluso comenzaron a visitar Sendai para ver los juegos del equipo en vivo.
 
   Cabe destacar que estos dos casos no sólo produjeron buenos resultados económicos sino también deportivos, ya que ambos clubes se coronaron campeones de la Serie de Japón poco después de la mudanza a sus nuevos hogares: Nippon Ham en 2006 y Rakuten en 2013.
 
   Parte del trabajo para la creación de cuatro nuevas franquicias para la NPB ya está hecho y esa es una de las razones por las que el gobierno se atrevió a proponer su plan de expansión.
 
   Cuatro ciudades regionales que actualmente no poseen un equipo en la liga cuentan ya con un estadio moderno con la capacidad suficiente como para albergar a un club profesional: Niigata, en la costa noroeste de Japón; Shizuoka, en el centro del país; Matsuyama, en la isla de Shikoku al sur del país; y Naha, la capital de la prefectura de Okinawa, al extremo sur del país.
 
   Niigata cuenta con el muy moderno Hard Off Eco Stadium, que fue inaugurado en 2009 y posee una capacidad de 30 mil espectadores. Cada año, una o dos series de la temporada regular de la NPB son disputadas en ese parque y en 2010 ya tuvo la experiencia de ser sede de uno de los juegos de estrellas de la liga.
 
   El gobierno local ha estado tratando incansablemente desde que inauguró el estadio en 2009 de convencer a alguno de los equipos de la NPB de mudar su sede a la ciudad y casi lo logra en 2010, cuando las entonces Estrellas de Yokohama fueron puestas a la venta. La compañía de construcción JS Group Corp presentó una oferta para adquirir la franquicia y acordó mudarla a Niigata, pero su propuesta fue rechazada por el dueño del club, que declaró que el equipo no podía abandonar la ciudad de Yokohama.
 
   Algo similar ocurre con el Cellular Stadium de Okinawa, ubicado en Naha, la capital de la prefectura. El parque, que también cuenta con una capacidad de 30 mil espectadores, fue construido en 1959, pero renovado completamente en 2010. Al igual que el estadio de Okinawa, es sede de una o dos series de juegos de la temporada regular de la NPB.
 
   Adicionalmente, la mayoría de los clubes de la liga realizan sus entrenamientos primaverales en esa región, por lo que ya existe un gran seguimiento de los mismos en esa localidad.
 
   El Estadio Botchan de Matsuyama, ubicado en la isla de Shikoku, y el Estadio Kusanagi de Shizuoka, ubicado en el centro del país a mitad de camino entre Nagoya y Tokio, también están listos para albergar una franquicia profesional.
 
   El primero fue inaugurado en 2000 y está en excelentes condiciones y el segundo fue construido en 1959 y también está en buena forma, aunque probablemente necesite ser remodelado. Ambos parques cuentan con capacidad para 30 mil fanáticos y son sedes regulares de algunos juegos de la campaña regular de la NPB.
 
   No obstante, el gran problema que debe enfrentar la propuesta del gobierno es el factor económico. Un equipo de béisbol profesional requiere el respaldo financiero de una corporación multimillonaria que esté dispuesta a afrontar el alto costo de administrarlo.
 
   Debido a la forma en que son administrados –no como empresas independientes cuyo objetivo es producir ganancias sino como departamentos de relaciones públicas cuya meta es promover la imagen de sus compañías patentes–, sólo dos clubes de la NPB –los Gigantes de Yomiuri y los Tigres de Hanshin, debido a su enorme popularidad– generan ganancias económicas cada año. El resto sólo genera pérdidas.
 
   La situación se tornó tan grave en 2004, que incluso se habló de eliminar dos franquicias y fusionar ambas ligas en un solo circuito de 10 equipos. Tal propuesta generó el rechazo inmediato de los peloteros, que realizaron la primera y hasta ahora única huelga en la historia de la liga para mantener vivo el formato actual.
 
   Su acción tuvo éxito, pero no logró evitar la desaparición de un club, ya que la Ola Azul de Orix y los Búfalos de Kintetsu se vieron obligados a fusionarse para sobrevivir. Desde entonces se les conoce como los Búfalos de Orix. La vacante creada entonces en la Liga del Pacífico fue cubierta con la fundación de las Águilas de Rakuten.
 
   Japón cuenta con suficientes corporaciones multimillonarias como para asumir el riesgo de crear cuatro nuevos clubes, pero no resulta nada sencillo hacerlo comenzando de cero. No es coincidencia que sólo un equipo de expansión haya sido creado desde 1954 y que la NPB haya mantenido intacto su formato de dos ligas con 6 conjuntos cada una desde 1958.
 
   Tradicionalmente, la liga no ha sido muy amiga de introducir cambios a su estructura, por lo que la propuesta de aumentar el número de franquicias debe superar también la barrera de la tradición, que ha sido muy difícil de salvar en el pasado.
 
   Cada compañía que desee comprar o crear un equipo de béisbol debe ser evaluada y aprobada primero por los dueños de los 12 clubes actuales y después tendrá el problema de conseguir jugadores y entrenadores lo suficientemente capacitados como para formar un conjunto competitivo. Después de todo, cada club sólo puede tener hasta 4 extranjeros de manera simultánea en su roster activo.
 
   La obligación de tener que crear un nuevo calendario de juego, que probablemente requeriría el incremento del número de partidos disputados por campaña y además incluiría 4 nuevas ciudades a visitar, también sería resistida a más no poder por los oficiales de la NPB, que todavía ejecutan esa tarea de manera manual y continúan negándose a utilizar un programa de computación que haga el trabajo por ellos.
 
   Aunque estos obstáculos parecen muy difíciles de superar, la propuesta podría tener éxito si el gobierno está dispuesto a ofrecerle ayuda financiera a aquellas compañías que se atrevan a asumir el riesgo de crear su propia franquicia, ya sea a través de un aporte monetario, de créditos especiales o de la reducción temporal de sus impuestos.
 
   Algo muy importante que debe tenerse en cuenta es que la expansión de la liga no sólo ayudaría a revitalizar las economías regionales sino que también tendría un efecto muy positivo en términos deportivos.
 
   Si cada liga contase con 8 clubes en lugar de 6 podrían crearse dos divisiones de 4 conjuntos en cada una, como ocurrió en el pasado con las Grandes Ligas, y eso mejoraría mucho el actual formato de las series postemporada y la forma en que se determina al campeón de liga.
 
   Hoy día, el conjunto que termina primero en la tabla de clasificación de cada circuito es declarado campeón del mismo y los playoffs sólo se utilizan para determinar al representante de la liga en la Serie de Japón. Esto siempre ha causado descontento entre las personas que consideran que sólo el campeón de liga debería asistir a la serie final.
 
   Así mismo, los tres primeros clasificados de cada liga avanzan a la postemporada, en la que el tercero se mide al segundo en una serie de 3 juegos y el ganador se enfrenta luego al primero en una serie de 7 partidos.
 
   Con 8 equipos y 2 divisiones por liga, existirían entonces dos campeones divisionales y quizás dos segundos clasificados que se medirían entre sí para determinar a los dos conjuntos que se enfrentarían luego por el título de liga. El ganador de dicho enfrentamiento clasificaría entonces a la Serie de Japón.
 
   Incluso si el límite de importados por equipo se mantiene igual, el simple hecho de crear 4 nuevos conjuntos le permitiría a más jugadores extranjeros ver acción en la liga y esto también ayudaría a mejorar el nivel de juego de la misma.
 
   Como ya explicamos anteriormente, la propuesta deberá superar muchos obstáculos para poder salir adelante, pero el resultado final no sólo sería beneficioso para la economía del país sino, sobre todo, para liga como tal. Ojalá que tenga éxito.
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