Mar, 09 Ago 2022 21:40 PM

El feliz regreso del gordito Takeya Nakamura

   Desde que el legendario Sadaharu Oh y el no menos famoso Katsuya Nomura dominaron el departamento de jonrones de la NPB en los años 60 y 70, ningún otro slugger japonés ha podido capturar la imaginación del público local de una manera tan determinante.
 
   El actual gerente general de los Dragones de Chunichi Hiromitsu Ochiai ganó 4 títulos de la categoría en los años 80, incluyendo dos triples coronas consecutivas, pero su rebelde personalidad nunca le ganó el favor masivo de los fanáticos.
 
   Una década después, el salto a la fama del ahora mundialmente conocido Hideki Matsui causó sensación, pero nunca se transformó en los títulos y los números que todos esperaban.
 
   Sus entrenadores estaban tan convencidos de que él podría superar el récord de cuadrangulares para una temporada de Oh que le asignaron el uniforme número 55. No obstante, la cifra más alta que llegó a acumular fue 50, y sólo en 2 ocasiones más llegó a superar la barrera de los 40.
 
   En los últimos 10 años, sólo dos toleteros nipones han podido coronarse campeones jonroneros en la Liga Central, si bien uno de ellos lo hizo en dos ocasiones. Los otros 7 títulos de la especialidad fueron a papar a manos de bateadores extranjeros.
 
   Lo mismo hubiese ocurrido en la Liga del Pacífico si no fuese por la llegada a la escena de quien cariñosamente llamamos el gordito Takeya Nakamura, debido a que su corta estatura de 1,75 metros de estatura y sus 102 kilos de peso lo diferencian claramente del resto de los peloteros japoneses, que son casi todos delgados y rápidos.
 
   A primera vista, pareciera no representar una amenaza especial para los lanzadores rivales, pero sólo falta presenciar una de sus prácticas de bateo, en las que frecuentemente envía las pelotas a lo más alto de las gradas al más puro estilo de su ex compañero de equipo Alex Cabrera, para darse cuenta de lo poderoso que es.
 
   El exceso de peloteros de calidad en su club, los Leones de Seibu, durante los primeros años de su carrera le impidieron jugar regularmente, pero una vez que se ganó la titularidad de la tercera base en 2008 todo cambió.
 
   Ese año disputó 143 juegos del calendario (sólo se perdió uno), remolcó 101 carreras, lideró el circuito en anotadas con 90 y capturó su primera corona de cuadrangulares al sumar 46 para ayudar a su club a ganar el título de liga y posteriormente la Serie de Japón.
 
   Se trató de un esfuerzo extraordinario, sobre todo cuando se toma en cuenta que para entonces acababa de cumplir 25 años y que superó en el departamento de vuelacercas nada menos que al norteamericano Karl “Tuffy” Rhodes (segundo, con 40) y al venezolano Alex Cabrera (tercero, con 36), quienes para el momento compartían con Oh el récord de vuelacercas para una campaña de la NPB con 55.
 
   Al año siguiente arrojó resultados incluso mejores, al batear para .285 y ganar la doble corona de su circuito con 48 estacazos y 122 remolques. En esa ocasión volvió a liderar a todo el béisbol japonés en vuelacercas, esta vez con una diferencia de 9 jonrones sobre su más inmediato perseguidor.
 
   Una lesión lo limitó a apenas 85 juegos en 2010, pero a pesar de ello disparó 25 cuadrangulares y empujó 57 carreras, números que hubiesen representado totales de 42 y 96, respectivamente, en una temporada completa.
 
   Su mejor campaña fue la de 2011, no sólo porque logró disputar todos los juegos del calendario (144), liderar la liga de nuevo en anotadas con 97 y batear para .269, sino especialmente porque ridiculizó al resto de la NPB con una producción ofensiva muy, pero muy superior a las de sus rivales más cercanos.
 
   La introducción de la nueva pelota oficial de la liga ese año, que de inmediato se hizo famosa por lo poco que volaba, causó estragos entre los bateadores de ambos circuitos, que vieron sus números ofensivos caer en picada, en especial el de jonrones.
 
   No obstante, Nakamura, como si sólo él estuviese jugando con la pelota utilizada anteriormente, disparó 48 cuadrangulares (17 más que su más inmediato perseguidor) y remolcó 116 carreras (16 más que el segundo lugar) para volver a quedarse con la doble corona de bateo de la Liga del Pacífico y cosechar su tercer título de jonrones en 4 años.
 
   Otra lesión volvió a afectarlo en 2012 y si bien logró jugar la mayor parte de la campaña (123 juegos), es obvio que su condición física le impidió actuar al máximo de sus capacidades. Su total de estacazos se redujo a apenas 27, si bien esa cifra le bastó para sumar su cuarta corona de vuelacercas en 5 temporadas en una liga que todavía estaba sufriendo los efectos negativos de la pelota que no volaba.
 
   Lamentablemente para él, esta vez su recuperación no fue tan rápida. Su lesión lo continuó molestando a un grado tal que sólo pudo ver acción en 26 juegos en 2013, en los que su producción sobre el plato fue muy modesta.
 
   Incluso este año lo comenzó con mal pie, luego de perderse los primeros 23 encuentros del calendario debido a una nueva recaída de su lesión. Sin embargo, una vez que pisó el terreno de juego pareció volver a su mejor forma ya que sus números hasta ahora han estado tan saludables como en sus mejores años.
 
   Al momento de escribir estas líneas suma 12 jonrones, cifra que le permite compartir el tercer puesto de la especialidad en la Liga del Pacífico y que en los apenas 38 juegos que ha disputado le da una proyección de 45 en una temporada completa.
 
   De mantener el ritmo que ha mostrado hasta ahora, es muy probable que logre capturar su quinta corona de cuadrangulares del circuito a finales de año, lo que lo reafirmaría como el mejor jonronero de los últimos 10 años en la NPB, incluso por encima del curazoleño Wladimir Balentien, quien hizo historia el año pasado al imponer una nueva marca de jonrones para una temporada con 60.
 
   Balentien suma ya 3 títulos de cuadrangulares consecutivos, pero Nakamura acumula 4 en 6 campañas, cifra con la supera al resto de los toleteros que han visto acción en la liga en la última década, incluyendo al curazoleño.
 
   Tal es el aprecio que le tiene su club, que tras finalizar la temporada 2011 le extendió su contacto por 3 años y 10 millones de dólares, una cifra que no se ve muy comúnmente en el béisbol profesional japonés.
 
   A sus 30 años, el poderoso toletero se encuentra en el mejor momento de su carrera y siempre y cuando se mantenga sano seguramente podrá seguir produciendo excelentes números para su equipo.
 
   Hace 3 días llegó incluso a los 250 cuadrangulares en su carrera, lo que lo convierte en el toletero número 59 en superar esa barrera en la historia de la NPB. Sólo 18 de ellos han logrado alcanzar los 400 estacazos, por lo que si se mantiene activo por varios años más en la liga es muy probable que pueda arribar a esa cifra tan prestigiosa.
 
   Un perfil como el suyo, sobre todo cuando se tiene en cuenta que este año culmina su actual contrato, podría incluso despertar el interés de los scouts de las Grandes Ligas, si bien parece poco probable que alguna vez reciba la oportunidad de competir a ese nivel.
 
   Primero porque su físico, que resulta tan poderoso y efectivo en Japón, luciría más bien débil en los Estados Unidos, y segundo porque parece difícil que algún equipo de las Grandes Ligas esté dispuesto a darle la responsabilidad de ser el cuarto bate de su alineación, si bien cuenta con suficiente capacidad como para asumir esta tarea.
 
   Su ausencia en los Clásicos Mundiales de Béisbol de 2009 y 2013, en ambas ocasiones por lesión, le ha restado fama a nivel internacional, pero no cabe duda de que dentro de Japón es considerado como uno de los mejores sluggers nacionales, si no el mejor.
 
   De cualquier forma, resulta un gran placer verlo de nuevo en acción tras más de un año de ausencia por lesión y además en su mejor forma. Anoten su nombre desde ya, porque el gordito Takeya Nakamura promete registrar muy buenos números esta temporada y por varios años más en la NPB.
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