Mar, 09 Ago 2022 22:24 PM

El mal momento de Jorge Sosa y Carlos Rosa

   Nos tenían tan acostumbrados a rendir de una manera tan extraordinaria en cada una de sus salidas que ya habíamos dado por sentado que los relevistas dominicanos Jorge Sosa y Carlos Rosa continuarían siendo infalibles por siempre.
 
   La realidad, por supuesto, se ha tomado la molestia de despertarnos de nuestro sueño y de recordarnos que a cada lanzador le llega su fin, o al menos su mal momento, y eso es lo que les está pasando a ambos esta temporada.
 
   No obstante, sus números hasta ahora habían sido tan increíblemente consistentes que no fue difícil creerse ese sueño.
 
   Sosa, que llegó a Japón en 2012 luego de disputar 9 campañas en las Grandes Ligas, causó sensación en su debut ese año con los Dragones de Chunichi al no permitir carreras limpias en sus primeras 31 salidas como relevista intermedio.
 
   Cuando finalmente concedió una, entonces pasó 8 juegos más sin permitir anotaciones. Tras sus primeras 39 apariciones sobre el montículo esa campaña su efectividad estaba en un inverosímil 0.35. Tres juegos malos terminaron por elevar su registro final a 1.85, que a pesar de todo fue excelente. En total, ese año vio acción en 53 partidos y dejó récord de 5 victorias, una derrota y 4 salvados en 63 episodios y un tercio, además de abanicar a 50 bateadores.
 
   Por alguna razón aún difícil de comprender, Chunichi no se esforzó en mantenerlo en sus filas, por lo que en 2013 decidió cambiar de aires y firmar un contrato de 2 años con su club actual, las Estrellas de DeNA.
 
   El cambio pareció no afectarlo en lo más mínimo ya que sus números ese año fueron incluso mejores que los de 2012. Hacia finales de temporada registró una racha de 26 salidas consecutivas seguidas sin permitir carreras limpias que sólo se vio interrumpida en su última actuación de la campaña. En total, vio acción en 55 juegos y registró récord de 3-4, con 19 salvados y 54 ponches en 60 entradas y un tercio. Su efectividad final fue de 1.79.
 
   Este año, lamentablemente, las cosas han cambiado. Ya sea porque sus rivales se han adaptado a su estilo, porque tenga una lesión secreta que le esté impidiendo rendir bien o porque a sus 37 años su brazo ya no está en capacidad de responder como antes, la realidad es que su efectividad ha decaído drásticamente.
 
   Sólo ha permitido carreras en 7 de los 23 juegos que ha disputado hasta ahora, pero cada vez que lo ha hecho ha sido en grupos de 2 o 3, o luego de lanzar apenas un tercio. Esto ha provocado que su efectividad, que estaba en 1.35 tras sus primeras 7 apariciones, haya ascendido ahora a un increíble 5.49.
 
   Incluso el número de imparables que ha permitido este año se ha duplicado en relación a las dos temporadas anteriores. En 2012 y 2013, concedió un promedio de 0.85 hits por entrada lanzada. Este año, ese monto ha subido a 1.63 hits por episodio.
 
   Todavía falta por disputarse más de la mitad del calendario, por lo que Sosa cuenta con todo el tiempo necesario para corregir su rumbo y volver a registrar una campaña satisfactoria. No obstante, si su mal momento no corresponde a una lesión ni a la astucia de sus rivales sino al comienzo del declive de su carrera, pues entonces es posible que ya no pueda volver a ser el mismo de antes.
 
   Sólo el tiempo nos dirá ante cuál de estos escenarios nos estamos enfrentando en este momento. Si se trata de una lesión, una vez completada su recuperación el derecho volverá a registrar los buenos números a los que ya nos tiene acostumbrados. Si se trata de que sus rivales ahora lo conocen mejor, un cambio en su plan de trabajo resolvería el problema con facilidad, pero si por el contrario se trata del inicio del declive de su carrera, esta muy bien podría ser su última campaña en el béisbol japonés.
 
   El caso de Rosa resulta muy similar. Su debut en la NPB en 2011 con los Marinos de Lotte fue para el recuerdo. Vio acción en 62 encuentros (la tercera cifra más alta para un lanzador en su circuito), en los que dejó un récord de 3-4, con un salvado, 48 ponches y una excelente efectividad de 2.08 en 73 entradas y 2 tercios.
 
   Lamentablemente para él, su actuación pasó desapercibida para la mayoría de la gente debido a que su club terminó la campaña en el foso de la tabla de la Liga del Pacífico. Sin embargo, su trabajo sí fue agradecido por su equipo, que decidió renovarle su contrato por un año más.
 
   Diversas razones lo llevaron a registrar una muy modesta campaña en 2012, en la que dejó una efectividad de 6.00 en apenas 16 juegos, pero en lugar de deshacerse de él, como comúnmente ocurre con los extranjeros en la liga, Lotte decidió darle otra oportunidad en base a su actuación de 2011 y no pudieron recibir un mejor premio.
 
   El joven derecho volvió a su mejor forma en 2013 al participar en 52 juegos, sumar de nuevo 48 ponches y volver a registrar una efectividad de 2.08, esta vez en 47 episodios y 2 tercios.
 
   Su inicio de temporada este año incluso mantuvo el mismo libreto de siempre al permitir sólo 3 carreras limpias en sus primeras 23 salidas y mantener su efectividad en 1.19, pero en los últimos 3 juegos las cosas han cambiado drásticamente.
 
   En el primero de ellos permitió 3 anotaciones en apenas 2 tercios de labor, algo que nunca le ocurrió en toda la campaña pasada. En el segundo, permitió otras 2, de nuevo en 2 tercios de labor, y en el tercero permitió una más, completando una racha de 4 salidas consecutivas concediendo al menos una carrera, algo que jamás había experimentado en su carrera en Japón. Luego de esos tres encuentros, su efectividad se disparó de 1.19 a 3.24.
 
   La gran diferencia entre los casos de Rosa y Sosa, es que el primero sólo cumplirá los 30 años a finales de septiembre, mientras que el segundo ya llegó a los 37.
 
   Por lo tanto, no sería descabellado tildar al caso de Rosa de “mala racha”, ya que salvo la existencia de una lesión desconocida su edad no lo estaría forzando a comenzar el declive de su carrera en este momento. Por el contrario, todavía está en la cúspide de la misma.
 
   Al igual que con Sosa, el hecho de que todavía falte por disputarse más de la mitad del calendario le otorga a Rosa suficiente tiempo para superar su mal momento, regresar a su mejor versión y volver a registrar los excelentes números a los que nos tiene acostumbrados.
 
   Si existe algún tipo de lesión, el tratamiento apropiado y un tiempo de recuperación acorde al problema serán suficientes para devolverlo a su mejor forma. Si se trata de que sus rivales ya han averiguado como hacerle carreras, pues un cambio en su rutina de trabajo podría corregir el problema en un período relativamente corto.
 
   Ahora, si por el contrario se trata de que ya ha comenzado el declive de su carrera, pues no quedaría más remedio que observar qué más puede hacer en la recta final de la misma. No obstante, aunque no es imposible, parece poco probable que este sea el caso.
 
   Sosa ha estado pasando trabajo la mayor parte de esta campaña, algo que resulta más indicativo del final de una carrera. Rosa, por el contrario, sólo se ha visto mal en sus últimos 3 juegos, por lo que tendría que continuar lanzando mal por varias semanas más antes de poder pensar en esa posibilidad.
 
   De cualquier forma, lamentamos que ambos relevistas, que nos habían tenido acostumbrados a rendir de una manera tan excelente hasta ahora, estén pasando por un momento tan delicado. Esperamos que puedan recuperar pronto su mejor forma y volver a registrar sus números de siempre, así sea por última vez. ¡La mejor de las suertes para ambos!
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