Mar, 09 Ago 2022 21:23 PM

¿A quién le importan los ponches de Mejía?

   Un dato que está pasando desapercibido en este increíble debut que está teniendo hasta ahora el venezolano Ernesto Mejía en el béisbol japonés es el ritmo desenfrenado con el que está acumulando ponches cada vez que se para sobre el plato.
 
   Al momento de escribir estas líneas, el espigado inicialista de los Leones de Seibu es el quinto bateador que más veces se ha ponchado (81) en la Liga del Pacífico, a pesar de haber disputado hasta 41 partidos menos que aquellos que lo superan.
 
   En 22 de los 55 juegos en los que ha visto acción hasta ahora ha abanicado 2 o más veces y en 8 de esos encuentros se ha ponchado 3 o más veces. Por si eso fuera poco, ha abanicado 4 veces en 2 partidos distintos y sólo ha completado 6 jornadas sin poncharse ni una sola vez.
 
   Adicionalmente, ha cosechado rachas de 19 y 12 juegos consecutivos con al menos un abanicado y en dos ocasiones se ha ponchado 9 veces en una serie de sólo 3 partidos.
 
   En cualquier otro caso, un jugador con estas características sería el blanco de todo tipo de críticas y hace rato que hubiese sido sentado por su manager, o peor aún, hubiese sido bajado al equipo menor para corregir las deficiencias de su mecánica de bateo.
 
   Sin embargo, en el caso del criollo podemos preguntarnos con toda tranquilidad, ¿a quién le importan esos ponches?
 
   El poderoso inicialista no sólo acaba de igualar el tercer lugar del departamento de cuadrangulares de su circuito con 18 y también de meterse entre los 20 mejores remolcadores con 38, sino que además batea para .316, con un porcentaje de embasado de .382 y un porcentaje de slugging de .626.
 
   Recordemos que todo esto lo ha conseguido en apenas 55 juegos, por lo que sin en este momento reuniese los turnos suficientes para ser considerado entre los líderes de la liga el venezolano tuviese el mejor porcentaje de slugging de la misma, fuese tercero en promedio y quinto en porcentaje de embasado.
 
   El dominicano Wily Mo Peña, por ejemplo, representa uno de esos casos en los que un pelotero es perseguido incansablemente por su fama de poncharse a menudo, incluso cuando los números no lo corroboran y su rendimiento ofensivo en general es muy bueno.
 
   En 2012, cuando debutó en la NPB con los Halcones de SoftBank, el isleño causó sensación en Japón al quedar cuarto en la Liga del Pacífico tanto en jonrones (21) como en carreras empujadas (76), pero el hecho de que también lideró el circuito en abanicados (130) representó la excusa perfecta para que sus fanáticos lo siguiesen criticando.
 
   Este año, con los Búfalos de Orix, sus números son incluso mejores, ya que en estos momentos lidera la liga en jonrones con 23 y es segundo en carreras empujadas con 61, pero su bajo promedio de .246 y sus 77 ponches, que le dan una proyección de 120 para finales de campaña, continúan alimentando el criticismo de sus seguidores.
 
   Es muy probable que éstos, incluso si gana el título de jonrones del circuito, continúen reprochándole el hecho de que se poncha demasiado y nunca lo perdonen por eso.
 
   Un caso distinto, pero que también refleja el amargo sabor que deja el exceso de ponches sobre el plato, es el del curazoleño Andruw Jones, quien actualmente disputa su segunda campaña en la NPB como cuarto bate titular de las Águilas de Rakuten.
 
   Luego de ver caer su juego drásticamente en las Grandes Ligas, el veterano jardinero decidió probar suerte en Japón, y su apuesta no ha podido arrojar mejores resultados.
 
   En apenas su primera temporada, llevó a su equipo al primer título de la Serie de Japón de su historia tras disparar 26 vuelacercas y remolcar 94 carreras en 143 partidos. No obstante, su promedio ofensivo fue de apenas .243 y terminó liderando su circuito en ponches con 164.
 
   Con casi toda seguridad, ese bajo promedio y ese alto número de abanicados no le importaron en los absoluto a los fanáticos del club, que celebraron por todo lo alto su título de campeones nacionales, pero sí afectaron la moral del propio jugador.
 
   Así se lo explicó el caribeño a nuestro colega de la versión inglesa del Diario Yomiuri John Gibson en una entrevista a finales de año. Para él, los jonrones y las empujadas son parte del juego, pero el tener un promedio tan bajo y, sobre todo, poncharse tanto, lo dejaron muy insatisfecho con su rendimiento.
 
   Pero como ya explicamos anteriormente, en el caso de Mejía su actuación ha sido tan destacada que su elevado número de abanicados ni siquiera se ha notado. Por el contrario, su llegada a la liga recuerda el espectacular debut del cubano Orestes Destrade con el mismo club, Leones de Seibu, a mediados de la temporada 1989.
 
   El poderoso toletero latino fue contratado como un refuerzo de emergencia y conectó nada menos que 32 vuelacercas y remolcó 81 carreras en 83 partidos, lo que de inmediato le valió una extensión de su contrato.
 
   A pesar de que también se ponchaba con mucha frecuencia (llegó a hacerlo 165 veces en su primera campaña completa en la NPB), Destrade no sólo se convirtió en una de las principales figuras del equipo sino que también lo llevó a coronarse campeón de la Serie de Japón en las tres campañas siguientes y además lideró su circuito en cuadrangulares en esos tres años.
 
   De continuar rindiendo como lo ha hecho hasta ahora, Mejía muy bien podría seguir los pasos del cubano. Según sus números actuales, proyecta 34 jonrones y 73 empujadas para finales de año, cifras que no sólo son impresionantes sino que también deberían garantizarle su continuidad con el club el año que viene y un generoso aumento de sueldo.
 
   El dominicano Héctor Luna recibió el año pasado una extensión de su contrato de 2 años y 4 millones de dólares tras disputar apenas los dos primeros meses de la campaña debido a que en ese período registró dos rachas de 23 y 17 juegos consecutivos con hit, respectivamente, y mantuvo su promedio sobre .400.
 
   Mejía no posee un promedio tan alto, pero sí lo ha mantenido siempre sobre .300 desde el segundo juego que disputó en la liga y además sus jonrones y empujadas son mucho más numerosos que los de Luna, por lo que su recompensa debería ser similar, en especial en un equipo tan necesitado de ofensiva como Seibu.
 
   El caso del venezolano también podría compararse con el de su compatriota Alex Cabrera, que causó revuelo en Japón tras conectar 49 jonrones y empujar 124 carreras, también con los Leones de Seibu, en su debut en la temporada 2001.
 
   Cabrera lideró la Liga del Pacífico en ponches ese año con 150, pero sus números ofensivos fueron tan sobresalientes que a nadie le importó. El poderoso toletero sumó nada menos que 154 cuadrangulares en sus tres primeras campañas en la NPB y pasó a convertirse en uno de los peloteros mejor pagados de la historia.
 
   Mejía también tiene el potencial de hacer algo similar. De acuerdo a los números que ha registrado hasta ahora, su proyección de jonrones y empujadas para una temporada completa sería de 47 y 99, respectivamente, por lo que las expectativas de verlo en acción el año que viene ya son grandes.
 
   En resumen, el espigado criollo está teniendo un rendimiento tan espectacular en su primer año en el béisbol japonés que podría incluso quedar líder de ponches de su circuito y lo más probable es que a nadie le importase, ni siquiera a él mismo.
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