Mar, 09 Ago 2022 21:29 PM

El Equipo Samurai es un ejemplo a seguir

   La manera en que Japón está manejando su selección nacional de béisbol, apodada “El Equipo Samurai”, merece toda la atención del mundo, no sólo por los buenos resultados que está arrojando en términos deportivos sino también por su éxito económico.
 
   Luego de alzarse con el título en las dos primeras ediciones del Clásico Mundial de Béisbol, los dirigentes locales acordaron convertir al conjunto en una compañía independiente que estuviese activa de manera permanente.
 
   Así, “El Equipo Samurai” se ha convertido en una marca registrada, que no sólo vende sus productos al público durante todo el año sino que también disputa partidos amistosos cada vez que tiene la oportunidad para mantenerse en forma y evitar que se disuelva el interés de su público.
 
   En noviembre de 2012, pocos meses antes del Clásico Mundial 2013, disputó 2 juegos amistosos ante la selección cubana que contaron con la asistencia masiva del público local. Luego, en noviembre del año pasado, visitaron Taiwán para enfrentarse en una serie de 3 partidos amistosos al combinado de ese país, evento que también atrajo una gran audiencia televisiva en Japón.
 
   Para 2014, sus dirigentes han ido más allá y han decidido resucitar la vieja serie bienal entre equipos de estrellas de la NPB y las Grandes Ligas, con la diferencia de que esta vez será El Equipo Samurai quien represente a Japón y no un combinado de jugadores de los clubes locales.
 
   El evento, que será patrocinado por la compañía automotriz Suzuki, se disputará entre el 10 y el 20 de noviembre y constará de 8 encuentros que tendrán lugar en diversos estadios de la geografía nipona y en los que también participarán de manera breve 4 conjuntos de la NPB.
 
   La serie dará inicio el 10 de noviembre con el juego entre El Equipo Samurai y un combinado de los clubes SoftBank y Nippon Ham. Al día siguiente, el equipo de estrellas de las Grandes Ligas se medirá a un combinado de los clubes Hanshin y Yomiuri.
 
   A partir del 12 de noviembre, El Equipo Samurai y el conjunto de estrellas de la Gran Carpa se enfrentarán en 6 ocasiones en Osaka, Tokio, Sapporo y Okinawa, de manera de darle a los fanáticos de todas esas regiones la oportunidad de ver a sus estrellas en acción.
 
   Las entradas, cuyos precios oscilan entre 10 y 120 dólares, ya están a la venta y están disponibles en todo tipo de paquetes. Algunos incluyen el alquiler de cuartos privados para ver el juego en grupos y otros una réplica de la camisa del Equipo Samurai.
 
   Por si esto fuera poco, los representantes de las Grandes Ligas ya han confirmado que el manager de los Vigilantes de Texas Ron Washington estará a cargo de dirigir al combinado norteamericano, que incluirá en su roster, entre otras estrellas, a Albert Pujols, Robinson Canó, Adam Jones y Yasiel Puig.
 
   Con una alineación como esa, sumada a la presencia de las mejores estrellas locales, parece imposible que el evento no tenga éxito.
 
   Por supuesto, Japón es un país rico y no resulta nada sencillo copiar este tipo de iniciativas en América Latina, pero nos preguntamos, ¿no sería fantástico ver en acción a nuestras selecciones nacionales todos los años, así sea en partidos amistosos?
 
   La selección dominicana, actual campeona del mundo, sin duda despertaría el interés del público si disputase una serie de encuentros amistosos ante otro conjunto nacional del Caribe o de cualquier otra región del mundo, ya sea jugando en casa o como visitante.
 
   Lo mismo ocurriría con los combinados de Venezuela, Puerto Rico y México, sobre todo si lograsen incluir en sus alineaciones a sus mejores estrellas. Cuba, a pesar de sus limitaciones económicas, ya realiza este tipo de partidos y con bastante éxito.
 
   Obviamente, República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y México cuentan con el gran inconveniente de que sus ligas locales se disputan entre octubre y enero, lo que no les deja tiempo libre para realizar series de este tipo ya que sus mejores jugadores están viendo acción en las Grandes Ligas durante el resto del año.
 
   Además, sus economías no son tan sólidas como para estar organizando series amistosas de alto nivel ante equipos de estrellas de las Grandes Ligas. Sin embargo, existen varias cosas interesantes que se podrían hacer con las limitaciones que existen.
 
   La más sencilla de ellas sería disputar partidos amistosos contra otras selecciones nacionales, ya sea del Caribe o del resto del planeta.
 
   Si la serie ante las estrellas de las Grandes Ligas de este año tiene éxito, es probable que Japón continúe organizándola cada dos años. Esto quiere decir que el Equipo Samurai todavía necesitará un rival para practicar en aquellos años que los que no se enfrente al combinado de las mayores y ese rival no tendrá que ser siempre Cuba o Taiwán.
 
   Si República Dominicana, Puerto Rico, México o Venezuela anuncian su disponibilidad para trasladarse a Japón a disputar un par de juegos amistosos ante El Equipo Samurai, eso sí, con varias de sus mejores estrellas en el roster, es muy probable que reciban una invitación con los gastos pagos para visitar ese país. Lo mismo podría ocurrir con Corea del Sur y Taiwán.
 
   Una serie de partidos amistosos entre República Dominicana y Venezuela, o México y Puerto Rico, o cualquier otra combinación posible, con casi toda seguridad atraerá la atención de los fanáticos de esos países. Y si la situación económica de cualquiera de ellos no es tan buena como para organizar la serie en sus respectivas regiones, entonces ¿por qué no hacerlo en un lugar en el que la fortaleza de la economía sí lo permite?
 
   Un juego amistoso de la selección dominicana en Nueva York, por ejemplo, o de la selección mexicana en Los Ángeles, seguro es capaz de llenar el estadio seleccionado para el encuentro. Después de todo, equipos mundialmente famosos como el Manchester United o el Real Madrid llenan estadios completos con giras de partidos amistosos por Norteamérica y Asia.
 
   Un conjunto dominicano o uno venezolano que cuente con sus mejores estrellas podría ser incluso más atractivo de ver que un equipo de estrellas de los Estados Unidos, de manera que el interés del público estaría asegurado si cualquiera de ellos llegase a organizar una serie de partidos amistosos.
 
   Un proyecto más ambicioso sería organizar una Copa del Caribe, o Copa América quizás, que enfrente a las selecciones del área en una especie de Clásico Mundial de Béisbol regional. Podría disputarse cada 4 años, por ejemplo, justo el año anterior al Clásico, como preparación para el gran torneo.
 
   Quizás podría realizarse una “Serie del Caribe de naciones”, que es algo que ya se ha probado en el pasado, y disputarla en el momento en que generalmente tiene lugar la Serie del Caribe normal. Por ejemplo, podría realizarse cada 4 años y sustituir, sólo por esa ocasión, la Serie del Caribe regular.
 
   Las posibilidades son muchas, incluso con las limitaciones económicas con las que contamos. En realidad, lo que más hace falta es la voluntad y la disposición de hacerlo. La materia prima la tenemos: los protagonistas más famosos del deporte están de nuestro lado, hablan español y no podrían estar más orgullosos de representar a sus países sobre el terreno. Sólo tenemos que saber organizarnos y, sobre todo, querer hacer las cosas.
 
   Después de todo, Japón no sólo está demostrando que una iniciativa como ésta puede ser muy atractiva para los fanáticos sino también un negocio que puede generar mucho dinero.
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