Dom, 27 Nov 2022 23:29 PM

La hegemonía de SoftBank pica y se extiende

 

SoftBank ha dominado por completo la NPB en los últimos 10 años

 

   La increíble hegemonía que han ejercido los Halcones de SoftBank sobre el resto de la NPB en los últimos 10 años no hizo sino extenderse ayer domingo, luego de que el conjunto de Fukuoka asegurase el pase a su cuarta Serie de Japón consecutiva.

 

   Sólo tres equipos más en la liga han podido disputar 4 finales en fila y dos de ellos, no por mera coincidencia, representan las dos mayores dinastías en la historia del circuito. Nos referimos a los Gigantes de Yomiuri y los Leones de Seibu, acompañados por los Bravos de Hankyu (hoy Búfalos de Orix).

 

   Yomiuri, el club más ganador en la historia del béisbol profesional japonés, participó en 9 Series de Japón consecutivas entre 1965 y 1973 y las ganó todas, lo que se mantiene como el récord de la NPB. Por si eso fuera poco, también jugó 5 ediciones en fila entre 1955 y 1959, si bien perdió 4 de ellas.

 

   Seibu, por su parte, disputó 5 finales seguidas entre 1990 y 1994, de las cuales ganó 3, y otras 4 entre 1985 y 1988, ganando también 3 de ellas. Finalmente, Hankyu jugó de manera consecutiva 4 series entre 1975 y 1978 y ganó 3 de ellas.

 

   SoftBank, por lo tanto, no sólo se acaba de convertir en el cuarto conjunto de la NPB en clasificar a 4 finales seguidas, sino que además tiene el chance de ganarlas todas, hazaña que sólo Yomiuri ha podido lograr hasta ahora.

 

Seibu ganó 8 Series de Japón entre 1982 y 1992

 

   Seibu, que ganó 8 series de Japón entre 1982 y 1992, es el único equipo que ha podido siquiera acercarse al increíble récord de 9 triunfos consecutivos de Yomiuri, por lo que SoftBank tiene ahora la oportunidad de hacer historia e igualar la racha del primero.

 

   Un triunfo en la final de este año, en la que es amplio favorito para ganar, le daría su séptima corona en 10 años y lo colocaría a un paso de empatar la marca de Seibu de 8 victorias en 11 campañas. Si además logra repetir ese éxito en 2021, entonces nos encontraríamos ante el segundo conjunto más dominante de la historia del circuito.

 

   Alcanzar los 22 títulos de la Serie de Japón que posee Yomiuri en este momento requiere todavía de mucho tiempo y esfuerzo, pero los 13 de Seibu sin duda alguna están a la vuelta de la esquina. SoftBank ya cuenta con 10 trofeos en su vitrina y está a punto de sumar su undécimo.

 

   Más que dinero, el secreto del éxito de SoftBank en la última década se reduce básicamente al mismo que motivó tanto a Yomiuri como a Seibu en sus respectivas épocas: un deseo incontrolable de ganar y ser el mejor equipo del país.

 

   Yomiuri fue fundado por Matsutaro Shoriki, quien creó la primera liga de béisbol profesional de Japón en la década de 1930 con el único propósito de lucir a su propio equipo, al que no perdió tiempo en reforzar con los mejores jugadores que estaban disponibles en aquella época.

 

   Por supuesto, ganar dinero y promover la imagen del Diario Yomiuri, dueño del equipo, también eran partes importantes del plan, pero antes que eso estaba el deseo ferviente de ganar más títulos que ningún otro conjunto y de dominar por completo a todos sus rivales.

 

Tsutsumi compró a Seibu en 1978 y lo convirtió en el mejor equipo de Japón

 

   Lo mismo puede decirse de Seibu, que fue comprado por Yoshiaki Tsutsumi, entonces el hombre más rico del mundo, a finales de los años 70 y convertido en cuestión de pocos años en la segunda franquicia más exitosa en la historia de la liga.

 

   “El emperador”, como era conocido, no era muy fanático del béisbol, pero sí sabía muy bien cómo manejar una empresa y maximizar su eficacia, razón por la cual contrató a los mejores gerentes y coaches disponibles para convertir a su equipo en el más ganador del país.

 

   SoftBank, repetimos, copió esa misma fórmula para llegar a donde está hoy día. El dueño de la compañía matriz del mismo nombre, Masayoshi Son, compró al equipo en 2005 y lo convirtió en una organización digna de las Grandes Ligas.

 

   Contrató a los mejores gerentes disponibles y les ordenó convertir al conjunto en una empresa autosuficiente; es decir, en una organización capaz de funcionar con el dinero que ella misma produce y cuyo único objetivo es ganar títulos.

 

   Son, tal como lo hizo Shoriki en su momento, siempre está pendiente de su equipo y se le puede ver sobre el terreno de juego celebrando con sus jugadores cada vez que éstos ganan una corona.

 

   No sólo eso, sino que también se reúne con el manager para escuchar su reporte de cómo marcha el conjunto y para recordarle que el objetivo es siempre ganar más títulos. Se dice, incluso, que su deseo es ganar 10 Series de Japón consecutivas para superar el récord de Yomiuri.

 

   Con ese tipo de mentalidad respaldando todos los pasos que da la organización, no debería extrañarnos entonces el éxito que estamos presenciando. El hecho de que se trata de un club económicamente muy poderoso también influye, sin duda, pero el motor principal de todo es el deseo de ganar.

 

Yomiuri se mantiene como el conjunto más exitoso de la NPB por su filosofía ganadora

 

   Yomiuri, por ejemplo, se mantiene como el equipo más ganador de Japón porque continúa haciendo el máximo esfuerzo posible para seguir ganando títulos cada temporada, a pesar de que su época de máximo dominio hace tiempo que quedó atrás. 

 

   Seibu perdió una buena parte de su poder debido a la recesión económica que afectó a Japón en los años 90 y también al arresto de Tsutsumi en 2005 debido a un escándalo financiero. Sin embargo, continúa siendo uno de los principales contendientes al título en la Liga del Pacífico cada año.

 

   Lo más destacable del éxito de SoftBank no es sólo lo lejos que ha llegado hasta ahora, sino que además promete extenderse por varios años más.

 

   Una de sus principales estrellas de los últimos 10 años, Seiichi Uchikawa, apenas vio acción esta temporada debido a una lesión y a su bajo rendimiento, pero su ausencia sobre el terreno apenas se hizo sentir. El conjunto simplemente encontró la manera de seguir funcionando sin él.

 

   Lo mismo puede decirse de los cubanos Alfredo Despaigne y Yurisbel Gracial, quienes fueron cruciales para la victoria del club el año pasado y apenas pudieron ver acción esta campaña debido al coronavirus y a sus respectivas lesiones. No obstante, el equipo continuó ganando sin ellos.

 

   El conjunto es uno de los pocos en Japón que cuenta con una tercera división, lo que le permite desarrollar a fondo peloteros jóvenes que en el futuro pueden ser promovidos al primer equipo para cubrir cualquier vacante que pueda surgir.

 

El segundo equipo de SoftBank es tan bueno que podría jugar en la máxima categoría de la NPB

 

   Su equipo filial, de hecho, cuenta con tanta calidad que si llegase a competir en la Liga Central sería sin duda uno de los candidatos a clasificar a la postemporada.

 

   Uno de los talentos con los que cuenta a ese nivel es el estadounidense Carter Stewart Jr, la octava selección del draft de la MLB en 2018, quien rechazó la oferta que recibió de los Bravos de Atlanta en ese momento para firmar un contrato de desarrollo con SoftBank el año pasado.

 

   Stewart Jr no logró debutar esta temporada con el conjunto mayor del club, pero sin duda podría hacerlo el año que viene y convertirse en el futuro en uno de los abridores regulares del equipo.

 

   Así como él, casi todos los otros jugadores que ven acción en el conjunto filial están a la espera de una oportunidad en la máxima categoría para demostrar su talento, razón por la cual la consistencia del juego del club rara vez se ve afectada por una lesión o la ausencia de una estrella particular.

 

   La constante disponibilidad de esos refuerzos es lo que les permite seguir rindiendo al máximo nivel y, por consecuencia, seguir generando los resultados positivos a los que ya nos tienen acostumbrados. 

 

   Los cambios pasan desapercibidos incluso al nivel del manager. Cuando Koji Akiyama renunció a su cargo por motivos de salud en 2014, Kimiyasu Kudo tomó las riendas en 2015 y la racha de triunfos del equipo nunca se vio afectada por ello. 

 

   Resulta difícil saber por cuánto tiempo más podrá extenderse esta hegemonía, pero lo que sí parece claro es que no planea detenerse pronto.

 

Compartir