¿Podrá Ramírez ganar el Manager del Año en la Central?

Category: El Bate del Samurai Published: 30 October 2017
Written by Claudio Rodríguez Otero Hits: 81
 

   El hecho de que el venezolano Alex Ramírez haya clasificado a las Estrellas de DeNA a la Serie de Japón en apenas su segundo año al mando de conjunto sin duda lo convierte en uno de los principales candidatos a ganar el premio al Manager del Año en la Liga Central.

 

   Sin embargo, nos preguntamos si las posibilidades de que eso ocurra son buenas. Después de todo, los cronistas japoneses suelen otorgarle el galardón al manager del equipo que quedó campeón de liga y como ese no es el caso del criollo, lo más probable es que no lo reciba.

 

   Es indudable que lo merece más que el resto de sus rivales, ya que no sólo llevó a su equipo a los playoffs del circuito por segundo año consecutivo, sino que además los ganó demostrando un gran atino en todas sus decisiones.

 

   No debemos olvidar que cuando tomó las riendas del club a finales de 2015, DeNA venía de quedar 6 veces en el último lugar de la clasificación y otras 2 en el penúltimo en sus 8 temporadas anteriores.

 

   La asistencia de fanáticos al Estadio de Yokohama, sede del equipo, comenzó a mejorar cuando DeNA se convirtió en dueño del conjunto en 2012, pero los resultados deportivos no cambiaron demasiado.

 

   No fue sino hasta que el caribeño asumió el comando del club que las cosas de verdad se transformaron. En apenas su primer año, logró llevarlo a la primera postemporada de su historia y además a ganar su primera serie a ese nivel.

 

   Ahora, en su segundo año en el banquillo, lo llevó a registrar su primer récord ganador en 16 años y a superar las 70 victorias por primera vez en 10 temporadas, además de clasificarlo por segunda vez consecutiva a los playoffs.

 

   Por si eso fuera poco, en esta ocasión ganó las 2 rondas de playoffs, se tituló campeón de la postemporada del circuito y clasificó al equipo a su primera Serie de Japón en 19 años, que es algo que nadie esperaba que ocurriera tan rápido.

 

   El año pasado ya se merecía el galardón, pero éste fue a parar a las manos de Koichi Ogata, el manager de los Carpas de Hiroshima, quien también hizo el milagro de guiar a su conjunto a su primer título de liga en 25 años y además clasificarlo a su primera final en ese mismo período.

 

   Este año, los logros de Ramírez son incluso mayores que los de 2016, por lo que en principio su candidatura debería ser la más fuerte de cara al premio, pero insistimos, así no es que funcionan las cosas en la NPB.

 

   Es cierto que Ogata llevó a Hiroshima a ganar su segunda corona de la Liga Central en fila y la octava de su historia en la campaña que está por culminar, pero también lo es que su triunfo no fue tan contundente ni dramático como el del año pasado.

 

   Sus jugadores ya no tuvieron que esperar 25 años para coronarse campeones del circuito y su éxito se debió no tanto a sus propios méritos sino sobretodo a las deficiencias de juego que mostraron sus rivales durante toda la campaña.

 

   Hay que admitir que sus 88 victorias se quedaron apenas a una de igualar el récord del año pasado y que en esta ocasión su porcentaje de triunfos fue incluso mayor al de 2016, pero a pesar de eso nos parece que el trabajo de Ramírez merece más el reconocimiento en cuestión.

 

   Obviamente, si sólo comparamos sus logros de la temporada regular, está claro que Ogata tiene la ventaja de su lado. No sólo ganó el título de liga, sino que además sumó 14.5 victorias más que DeNA en ese período.

 

   Sin embargo, si tomamos en cuenta también sus logros de la postemporada, no cabe duda de que Ramírez sale ganando debido a su excelente desempeño desde el banquillo y al milagro que registró al clasificar a su equipo a la Serie de Japón.

 

   Tomoaki Kanemoto, estratega de los Tigres de Hanshin, es el otro candidato de peso para el premio al Manager del Año del circuito. Su acertada dirección desde el banquillo llevó sorpresivamente a sus dirigidos al segundo lugar de la clasificación este año y también a regresar a los playoffs de la Liga Central después de un año de ausencia.

 

   Luego de su accidentado debut como dirigente en 2016, en el que su falta de experiencia, sumada a la falta de consistencia de sus jugadores sobre el terreno, lo dejó en el cuarto lugar de la tabla y fuera de la postemporada, este año las cosas mejoraron mucho más de lo esperado.

 

   Su rotación de abridores fue segura y eficiente y su cuerpo de relevistas estuvo infalible, a la vez que su ofensiva, que fue la peor del circuito en 2016, mejoró al punto de convertirse en la tercera mejor de la liga en esta ocasión.

 

   A pesar de ello, no creemos que el premio vaya a parar a las manos de Kanemoto, porque a fin de cuentas éste no logró coronarse campeón junto a su equipo ni tampoco clasificar a la Serie de Japón luego de disputar los playoffs.

 

   Algo que posee Ramírez que lo diferencia de Ogata y Kanemoto es su habilidad y valentía para tomar decisiones que no están apegadas a lo que tradicionalmente se acostumbra a hacer en el béisbol japonés.

 

   Nuestros colegas John Gibson y Jim Allen comentaron en un capítulo reciente de su podcast Japan Baseball Weekly que muchos managers en Japón siguen ciegamente lo que dice el libro o toman siempre las decisiones más conservadoras por temor a ser criticados.

 

   A Ramírez, por el contrario, no le tiembla la mano a la hora de hacer movimientos arriesgados si él considera que la situación lo amerita y esa actitud no sólo le ha pagado muy buenos dividendos sino que también le ha ganado una infinidad de elogios por parte de los críticos.

 

   Lamentablemente, la historia demuestra de manera infalible que el estratega del equipo que queda campeón de liga siempre termina siendo el ganador del premio al Manager del Año.

 

   En 2014, por ejemplo, el galardón fue a parar a las manos de Tatsunori Hara, el veterano dirigente de los Gigantes de Yomiuri, debido a que su equipo fue el campeón de circuito ese año.

 

   Poco importó que la producción ofensiva de sus jugadores haya sido la peor del circuito ese año, ni que sus lanzadores no hayan sido los mejores, ni tampoco que el club no haya podido avanzar a la Serie de Japón luego de desplomarse ante Hanshin en la ronda final del playoff. Al final, los honores recayeron sobre Hara.

 

   Lo que ocurrió en 2007 fue incluso peor. Hara volvió a quedarse con el trofeo después de ganar el campeonato de liga, a pesar de hacerlo con una mínima ventaja sobre los Dragones de Chunichi, quienes terminaron derrotando a Yomiuri en el playoff y ganando posteriormente su primera Serie de Japón en 53 años.

 

   El legendario Hiromitsu Ochiai, quien hizo posible ese milagro para Chunichi, se quedó con la manos vacías mientras que el premio fue a parar a las manos de un manager que a pesar de haber ganado un título no logró hacer historia.

 

   Por lo tanto, lo más probable es que Ogata vuelva a ser electo como el Manager del Año de la Liga Central en 2017, tal como lo advertimos al principio.

 

   Nos parece que Ramírez se merece mucho más el galardón por los increíbles logros que ha cosechado esta temporada, pero repetimos, así no es como funcionan en la NPB, que si bien podría hacer una excepción en esta ocasión no parece que vaya a hacerlo.

 

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